No podemos seguir hablando de incendios forestales solo cuando llega el verano o cuando el fuego ya está fuera de control, como ocurrió el año pasado. Es ahora, en los meses previos, cuando debemos estar hablando, planificando y actuando.
Ahora es el momento de:
-Que los municipios actualicen sus planes de actuación frente a incendios forestales.
-Que se promueva la creación y fortalecimiento de asociaciones de defensa forestal.
-Que los centros educativos revisen sus planes de autoprotección y conciencien a niños y jóvenes sobre las causas y consecuencias de los incendios.
-Que las empresas actualicen sus planes de autoprotección, prestando especial atención a la interfaz urbano-forestal, uno de los puntos más vulnerables.
-Que la ciudadanía se informe, se organice y adopte medidas preventivas en su entorno.
Si esperamos a actuar cuando llegue el verano, llegaremos tarde. La prevención no se improvisa: se construye con anticipación, coordinación y compromiso colectivo. Hablar de incendios forestales ahora no es alarmismo. Es responsabilidad. Es prevención. Es proteger vidas, bosques y futuro.