Las acusaciones parecen creíbles a tenor de su trayectoria y del personaje que siempre ha proyectado Julio Iglesias. En cualquier caso, será un juez quien determine si hay culpabilidad o no, porque es el único con autoridad para hacerlo y el único que debe pronunciarse al respecto.

Respaldos como el de Ayuso suenan a salida de tono y a meterse donde nadie la ha llamado. Una actitud propia de alguien acostumbrada a opinar sin medir consecuencias, algo que a estas alturas ya no sorprende a nadie.