Arrancamos el año con una profunda pena por la muerte de tantos jóvenes y por el sufrimiento de sus familias y amigos. Pero cabe preguntarse: ¿Qué hacían bailando y grabando mientras el techo ardía? ¿En qué pensaban? Las redes sociales se nos están escapando de control, y a esos chicos que saltaban y filmaban alrededor del fuego les terminó costando la vida.