Las Encartaciones y el euskera
En Las Encartaciones hace siglos que se perdió el euskera. Gordejuela fue el último pueblo que lo perdió. (A pesar de ser sabiniano, no estoy de acuerdo con Sabino Arana en el nombre de Gordexola, que él puso). Mi padre era de Gordejuela y no sabía euskera. Y mi madre, de Las Arenas, y tampoco lo sabía. De mis cuatro abuelos-abuelas, solo mi abuela materna hablaba euskera. Era de Astrabudua-Erandio, cuando Astrabudua era una aldea de menos de una docena de caseríos, hoy es una ciudad-colmena con más de 10.000 habitantes. Ni euskeldun barri naz. En Gordejuela a un joven de Mungia y a una joven de Lekeitio, que iban a pasar temporadas y que hablaban euskera, los denominaban “el vasco” y “la vasca”. Y a la zona de Bizkaia en que se hablaba euskera la denominaban “el Vascuence”. Ahora con lo del batua ha cambiado la cosa, pero el batua no es el verdadero euskera que se hablaba en Las Encartaciones, pues en Las Encartaciones cuando se hablaba euskera, se hablaba el euskera bizkaino.