De la crisis, una esperanza

19.03.2020 | 00:23

No estamos encerrados; nos hemos dado un tiempo para vislumbrar una civilización más consciente y respetuosa. No estamos encerrados, estamos alumbrando un mundo nuevo, estamos recapitulando en qué hemos errado, cómo lo podemos hacer mejor. Hemos llegado a un punto crítico y estamos reconsiderando nuestra forma de vida en el pasado. Los tabiques eran mera ilusión. No estamos encerrados porque estamos unidos, porque estamos más centrados, porque hemos trazado una unión interna de corazones, estamos pensando los unos en los otros, sintiendo cada quien desde su rincón la fuerza de la Comunión. Hemos logrado parar el mundo. De repente se nos presenta a todos y todas a la vez, de forma simultánea, la oportunidad de arrinconar lo accesorio, de volcar para dentro, de diseñar otro futuro; de repente la oportunidad de plantarnos ante lo sustantivo de la vida, de atender a las preguntas fundamentales, de mirar siquiera de reojo la llamada muerte. ¿Sabremos aprovechar la oportunidad? Este era quizás el retiro, el recogimiento, la desconexión de lo ordinario que colectivamente necesitábamos. No regalemos a Netflix y el profundo sofá este privilegio. No solo play y palomitas en esta hora importante. Estamos en nuestras diferentes casas, pero a la vez conectados en un mismo latido, sobre todo en un mismo anhelo, en una misma voluntad de iniciar una etapa definitivamente diferente.