Rubio pide paciencia para alcanzar unas "elecciones libres y justas" en Venezuela
EE.UU. impulsa un plan en tres fases mientras crecen las tensiones entre Rodríguez y Machado
Tres meses después de que las fuerzas armadas estadounidenses capturaran a Nicolás Maduro en Caracas, el panorama político de Venezuela atraviesa una metamorfosis tan acelerada como compleja. En una serie de intervenciones ante la cadena Fox News, el secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, ha calificado los avances logrados en este breve periodo como "extraordinarios", aunque ha enviado un mensaje de cautela a la comunidad internacional y a la oposición venezolana, haciendo hincapié en que la transición completa requerirá paciencia.
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Desde que Delcy Rodríguez asumiera la presidencia de forma interina tras la detención de Maduro, la Casa Blanca ha desplegado una estrategia estructurada en tres fases críticas que suponen estabilización, recuperación y transición. Según Rubio, el primer objetivo se ha cumplido con éxito, logrando evitar los escenarios más sombríos que se temían tras la intervención: una guerra civil, disturbios incontrolables en las calles y nuevas oleadas de migraciones masivas.
La Casa Blanca asegura que "hasta ahora" Delcy Rodríguez "ha cumplido con todas las demandas" de EEUU
La segunda fase del plan, la recuperación, ya está en marcha y presenta una particularidad que beneficia directamente a los intereses norteamericanos. Bajo el nuevo marco legal diseñado entre la Administración Trump y el gobierno interino de Rodríguez, las empresas estadounidenses han comenzado a comercializar el crudo venezolano.
Este acuerdo permite que el petróleo ingrese nuevamente a las refinerías de EE.UU., generando un flujo de caja que, sin embargo, permanece bajo estricta vigilancia. Los beneficios de estas operaciones se depositan en cuentas bancarias controladas por el Tesoro de EE.UU., con el fin de asegurar que el capital se destine exclusivamente al beneficio del pueblo venezolano y no a financiar estructuras residuales del antiguo régimen.
En el ámbito interno, la presidenta encargada ha impulsado una ley de amnistía que busca pacificar el país. Esta normativa abre la puerta a la excarcelación de personas que hayan cometido delitos desde el año 1999, lo que ya ha permitido la liberación de cientos de presos políticos.
Venezuela aprueba por unanimidad la ley de amnistía para los presos políticos
No obstante, esta apertura legal convive con tensiones políticas latentes. La reciente visita de la líder opositora María Corina Machado a Washington ha evidenciado las fisuras en el nuevo orden. Tras reunirse con Rubio —un encuentro que Machado calificó de "excelente" y como un paso hacia el reencuentro de las familias venezolanas—, la opositora reafirmó su intención de regresar a Venezuela en pocas semanas para consolidar un "gran acuerdo nacional" y prepararse para una victoria electoral.
Sin embargo, el recibimiento en Caracas podría no ser de alfombra roja. La mandataria interina, Delcy Rodríguez, ha advertido públicamente que Machado tendrá que "responder ante la Justicia" por haber solicitado en el pasado una intervención militar en el país, lo que añade una capa de incertidumbre sobre quiénes podrán participar en la futura fase de transición.
Hacia la "fase tres"
Pese a los ruidos internos, la diplomacia entre Caracas y Washington parece avanzar por canales oficiales. La semana pasada, una delegación diplomática enviada por Rodríguez mantuvo reuniones de alto nivel en el Departamento de Estado. El objetivo primordial, además de mejorar los vínculos bilaterales, es iniciar los trabajos para que Venezuela recupere su sede diplomática en la capital estadounidense.
El secretario Rubio ha sido enfático en que la meta final son unas elecciones "libres y justas". No obstante, el calendario electoral sigue siendo el gran ausente. Mientras Machado presiona por una convocatoria inmediata, el Departamento de Estado y el gobierno interino parecen preferir un ritmo más pausado que garantice que la estructura del país sea lo suficientemente sólida para sostener un proceso democrático.
"Debemos ser pacientes", insistió Rubio. "Venezuela merece democracia, pero hace solo tres meses que se iniciaron estas nuevas relaciones".
El éxito de este "experimento" de transición dependerá de si la recuperación económica percibida en las refinerías de Texas llega efectivamente a los hogares venezolanos y de si el diálogo entre las distintas facciones —desde el chavismo pragmático de Rodríguez hasta la oposición radical de Machado— logra concretar una hoja de ruta electoral sin que la justicia se convierta en una barrera infranqueable.
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