el cairo. El nuevo presidente egipcio, Mohamed Morsi, aspira a mejorar las relaciones de su país con Irán, según señalo en una entrevista con la agencia de noticias iraní Fars, vinculada a los Guardianes de la revolución. En sus declaraciones, Morsi señala que quiere expandir "las relaciones con Irán y crear un equilibrio estratégico efectivo" en la región. Irán y Egipto no tienen relaciones diplomáticas desde la Revolución iraní de 1979 debido al tratado de paz que los egipcios firmaron con Israel en Camp David ese mismo año, pero los dos gobiernos cooperan a un nivel diplomático inferior al de embajadores.
los derechos de los palestinos El domingo, Irán felicitó a Morsi por su victoria electoral frente a su contrincante, Ahmed Shafik. Además, Morsi desveló que la política egipcia frente a Israel se basará en la igualdad de derechos y tendrá en cuenta los derechos de los palestinos que quieren volver a su país. "Ese tema es para nosotros de enorme importancia y en ese sentido revisaremos también el tratado de paz de Camp David", añadió.
acuerdo de paz con Israel En un discurso en la noche del domingo, aseguró sin embargo que Egipto mantendría los acuerdos internacionales existentes, entre ellos el de paz con Israel. Israel teme un enfriamiento de sus relaciones con Egipto y es que un acercamiento de El Cairo a Teherán sería para Israel una catástrofe estratégica. Morsi concretó que todas las importantes decisiones serán tomadas por su gabinete. "No tomaré esas decisiones en solitario", explicó. Mientras tanto, el político, que se prevé asuma su cargo el 30 de junio, inició ayer las negociaciones para formar un gobierno de coalición que tendrá como difíciles tareas superar las profundas divisiones políticas y convencer a los militares de ceder el control sobre el poder que actualmente acaparan.
gobernar junto a cristianos Morsi prometió una administración que incluya a cristianos, mujeres y jóvenes, en un llamado a convocar a los votantes laicos y de izquierdas que temen que la creciente influencia de los islamistas recorte sus libertades.
Tras su victoria, los Hermanos Musulmanes anunciaron ayer la desvinculación formal del futuro jefe de Estado de su organización, tal como habían prometido. También fue anulada la pertenencia de Morsi a la agrupación fundada por los islamistas, el Partido de la Libertad y la Justicia (PLJ), anunció el secretario general de los Hermanos Musulmanes, Mahmud Hussein. "Con ello cumplimos con la promesa que hicimos para el caso de que ganara nuestro candidato", indicó Hussein. Después de ser proclamado presidente el domingo por la Comisión Electoral, Morsi ya había dimitido a la presidencia del PLJ.
Por otro lado, decenas de personas continuaban acampadas en la plaza Tahrir de El Cairo para exigir a los militares que revoquen un decreto por el que se atribuyen amplias competencias legislativas y el control del presupuesto estatal. Según estas nuevas reglas, Morsi tendrá que gobernar junto con los generales, que controlan Egipto desde la caída de Hosni Mubarak hace 16 meses.
Antes y durante las elecciones, el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas egipcias disolvió el Parlamento y limitó los poderes del presidente, al tiempo que se hizo con el poder legislativo y funciones presupuestarias. Ahora los generales tienen el poder sobre los fondos públicos, afirma el profesor de Historia Jalid Fahmi. Y Morsi depende totalmente de su benevolencia.