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La Policía alemana reconoce que está desbordada y pide la ayuda del Ejército

La situación de "excepción" prevista por amenaza terrorista colapsa a los agentes

La Policía alemana reconoce que está desbordada y pide la ayuda del EjércitoFoto: efe

berlin. La federación alemana de funcionarios de la policía de investigación criminal (BDK) advirtió ayer de que la policía se está viendo desbordada para hacer frente a las crecientes medidas de seguridad ante una potencial amenaza terrorista y que había pedido que el Ejército se sume a esas actuaciones. "La policía se encuentra ya al borde del colapso", declara al rotativo Neuen Osnabrucker Zeitung el jefe de la BDK, Klaus Jansen, quien propone que militares con formación policial se sumen a las labores de protección de edificios y acontecimientos. Tras comentar que la actual "situación de excepción policial se prolongará hasta bien entrado el año próximo", Jansen defiende que la prevista reducción de efectivos del Ejército Federal en hasta 80.000 hombres sea aprovechada para que parte de ellos sean convertidos en agentes del orden.

Las declaraciones del dirigente policial se producen un día después de que las autoridades alemanas cerraran al público por razones de seguridad los accesos al Reichstag, sede del parlamento alemán, y reforzaran apreciablemente la presencia policial en las calles de Berlín como medida disuasoria.

A las misiones de seguridad y custodia, los servicios de seguridad alemanes vigilan también, durante las 24 horas del día, a 130 presuntos islamistas calificados de peligrosos, entre ellos una veintena de individuos que han pasado por campos de entrenamiento en países como Afganistán. El número de seguidores del radicalismo islámico se extiende a un millar, de los cuales unos 130 se encuentran bajo observación "regular" de los servicios de seguridad por considerarse peligrosos. El ministro alemán del Interior, Thomas de Maizière, anunció la pasada semana el reforzamiento de las medidas de seguridad ante la existencia de "indicios serios" de planes de atentado en el país, al parecer para finales de noviembre.

Diversos medios avanzaron, remitiéndose a informaciones de los servicios secretos de EE.UU. a Interior, que se contaba con la llegada a Alemania de dos o hasta cuatro miembros de un comando islamista, provistos de visado para circular por la zona Schengen. Der Spiegel afirma asimismo en su última edición que el Reichstag está en el punto de mira de terroristas islámicos, que al parecer planean una toma de rehenes y perpetrar una masacre en el interior del edificio.

Estas informaciones proceden, según el semanario, de un arrepentido entre los círculos del terrorismo islámico, que se habría puesto en contacto con el Departamento Federal de Investigaciones de lo Criminal (BKA) alemán. Según ese informante, el atentado debería ser cometido entre febrero y marzo por un comando de seis personas, dos de las cuales estarían en Berlín desde hace seis u ocho semanas. Desde hace una semana patrullas policiales vigilan aeropuertos, estaciones ferroviarias y otros espacios públicos, por ser éstos los teóricos objetivos del terrorismo, así como los populares mercadillos de Navidad, la mayoría de los cuales abrieron ayer sus puertas.