Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
vertice geodesico
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Gorgomendi
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Bordas de Duru
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Collado de Aitzarrate
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Cruz de Gorgomendi (Aloña)
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Arriurdin
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Errikoaitza
Gonzalo Pérez Zunzunegui
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Buzón de Kurtzezar
Gonzalo Pérez Zunzunegui
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La sierra de Aloña
Gonzalo Pérez Zunzunegui
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Marcas amarillas, rojas y blancas en la subida
Gonzalo Pérez Zunzunegui
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Akaitz
Gonzalo Pérez Zunzunegui
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Vistas de la sierra en el descenso
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
indicaciones de la ruta
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
la roca caliza de la sierra
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
otra vista de la Sierra
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
primeros tramos de la ruta
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Panoramica desde la cresta
Gonzalo Pérez Zunzunegui
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.
Encajado en su barranco abrupto, el monasterio de Arantzazu vuelve a ser punto de partida para una de esas rutas que combinan historia, paisaje y mito. La Sierra de Aloña despliega desde aquí un recorrido que atraviesa bosques, crestas abiertas y escenarios donde aún resuenan las viejas historias de pastores y gentiles.