Las tecnologías cuánticas están llamadas a protagonizar uno de los mayores saltos industriales de las próximas décadas. Aunque puedan parecer un concepto lejano o complejo, lo cierto es que su origen se remonta a interrogantes sencillos sobre cómo funciona el mundo. A comienzos del siglo XX, el físico Max Planck introdujo una constante fundamental para explicar cómo los objetos emiten energía, abriendo así la puerta a una nueva forma de entender la naturaleza.
Aquella revolución científica, que en su momento parecía puramente teórica, acabó transformando la vida cotidiana con avances como el láser, los paneles solares, la resonancia magnética o toda la electrónica que hoy conocemos.
La segunda revolución cuántica
Más de un siglo después, la humanidad se encuentra ante una segunda parte. Si en la primera se aprendió a comprender cómo se comportaba la materia y la energía a escala microscópica, ahora el objetivo es ir un paso más allá: aprovechar esas propiedades para desarrollar nuevas tecnologías con capacidades muy superiores a las actuales.
Un cambio que no solo se ciñe a lo científico, sino que atañe a un plano económico e industrial ya que está empezando a redefinir sectores enteros.
Uno de los ámbitos donde más expectativas se han generado es la computación cuántica. A diferencia de los ordenadores tradicionales, que trabajan con bits (ceros y unos), los ordenadores cuánticos utilizan qubits para abordar ciertos problemas de manera más eficiente.
Y esto en un futuro se traducirá en optimización de procesos logísticos, simulación de nuevos materiales o desarrollo de algoritmos avanzados de inteligencia artificial. Capacidades que marcan la diferencia a la hora de poner soluciones a problemas que implican millones de combinaciones posibles, como la planificación de rutas o la gestión de cadenas de suministro, y que pueden resolverse en mucho menos tiempo.
También en el ámbito de la inteligencia artificial, donde el entrenamiento de modelos cada vez más complejos requiere una enorme capacidad de cálculo, la computación cuántica abre nuevas posibilidades.
Seguridad en las comunicaciones
Otro campo clave es el de las comunicaciones. La seguridad de los sistemas actuales se basa en gran medida en la dificultad de resolver ciertos problemas matemáticos. Sin embargo, algunos algoritmos cuánticos podrían romper esos sistemas en el futuro, lo que obliga a repensar cómo proteger la información. Aquí es donde entran en juego las comunicaciones cuánticas, que utilizan las propias leyes de la física para garantizar la seguridad.
A largo plazo, este desarrollo podría dar lugar a una nueva generación de redes: el llamado internet cuántico. A diferencia del actual global, que conecta principalmente personas y servicios, este nuevo entorno permitiría interconectar sensores y ordenadores cuánticos a una escala global, con niveles de seguridad y capacidad hasta ahora inimaginables. Sin duda un potencial enorme para sectores como las telecomunicaciones o la defensa.
Impulso tecnológico en colaboración
Este avance no ocurre de forma aislada. Grandes empresas y organizaciones están invirtiendo de manera decidida en investigación y desarrollo para integrar estas capacidades en sus productos y servicios. Es el caso de Indra Group, que ha situado la innovación como uno de los pilares de su estrategia.
En los últimos años, la compañía ha participado en cientos de proyectos y ha destinado una parte significativa de sus recursos a incorporar tecnologías emergentes como la inteligencia artificial, el big data o, por supuesto, la cuántica.
Dentro de este esfuerzo, la empresa ha creado estructuras específicas para acelerar el desarrollo de soluciones basadas en estas tecnologías y trabaja en la mejora de sistemas tradicionales mediante el uso de computación cuántica, así como en el desarrollo de algoritmos que permitan aprovechar al máximo su potencial. Lo mismo que en el plano de las comunicaciones seguras.
Las alianzas son clave en este proceso para acelerar la transferencia de la investigación al mercado y generar un tejido empresarial competitivo. El desarrollo de tecnologías cuánticas requiere la participación de múltiples actores, desde centros de investigación hasta startups y grandes corporaciones; todos ellos están facilitando la creación de redes de conocimiento y la puesta en marcha de proyectos conjuntos.
En Europa, además, existe un interés creciente por garantizar la soberanía tecnológica en este ámbito. Proyectos como la Infraestructura Europea de Comunicaciones Cuánticas buscan desarrollar redes seguras a escala continental, capaces de proteger tanto a gobiernos como a empresas frente a las amenazas del futuro. En este contexto, compañías como Hispasat están explorando el uso de satélites para superar las limitaciones actuales de las comunicaciones por fibra, abriendo la puerta a sistemas globales de intercambio seguro de información.
La ciberseguridad es, de hecho, uno de los campos donde más urgente resulta avanzar y se ha convertido en un pilar esencial para garantizar la estabilidad de las instituciones y la protección de la información en un mundo cada vez más digitalizado.
Un ejemplo es la contribución de Indra Group al equipamiento del centro de gestión de riesgos cibernéticos de la Comisión Europea, una iniciativa destinada a anticipar, detectar y mitigar amenazas digitales de forma coordinada. Este espacio no solo permite una respuesta más rápida ante ciberataques, sino que también mejora la cooperación entre los Estados miembros, facilitando el intercambio de información y buenas prácticas.
La implicación de la empresa refleja la creciente colaboración entre el sector público y privado para hacer frente a riesgos complejos. El desarrollo de este tipo de capacidades refuerza la resiliencia de Europa frente a amenazas emergentes, consolidando un entorno digital más seguro y confiable para ciudadanos, empresas e instituciones en el largo plazo.
Más de 3.000 millones en I+D: la apuesta sostenida de Indra Group por la innovación
Indra Group, compañía global referente en tecnología y defensa, considera la innovación como un pilar fundamental de su estrategia. Invierte de forma constante en I+D+i para incorporar tecnologías emergentes a través de distintos programas de innovación a nivel estatal y europeo.
En los últimos años, la compañía ha participado en más de 300 proyectos de innovación; muestra de ello es la constitución del Centro de Innovación Tecnológica, para asegurar el desarrollo tecnológico de todas las áreas de Indra Group de forma trasversal, creando distintos centros de innovación como motor de aceleración para los desarrollos de los sistemas y productos de nueva generación, incluyendo tecnologías como inteligencia artificial, big data, analítica avanzada, blockchain, IoT, realidad aumentada, hiperconectividad y, por supuesto, tecnologías cuánticas, e incorporándolas a sus áreas de negocio.
Como parte de esa inversión en innovación y en referencia a Euskadi, algunos proyectos de colaboración que lleva a cabo Indra Group se están desarrollando en el consorcio liderado por el clúster Gaia para Red.es y la colaboración directa que están teniendo tanto con Biqain (Bizkaia Quantum Advanced Industries, parte de BasQ), como con el ecosistema de empresas y startups especializadas en tecnologías cuánticas; todo ello poniendo foco en la mejora industrial que estas tecnologías aportarán así como su rol en la evolución industrial hacia la industria 5.0, donde la colaboración humano-máquina, la resiliencia y la sostenibilidad son los ejes fundamentales.