El Banco Central Europeo (BCE) cerró 2025 con unas pérdidas de 1.254 millones de euros, acumulando así tres ejercicios consecutivos en negativo. No obstante, estas pérdidas suponen una reducción del 84,2% respecto a los 7.944 millones de euros de 2024, que fueron las mayores de la historia de la entidad.

Según el BCE, la importante reducción de los gastos netos por intereses ha permitido alejarse de los números rojos récord de 2024. La entidad, dirigida por Christine Lagarde, explica que las pérdidas se producen “después de muchos años registrando beneficios considerables” y son consecuencia de la política monetaria adoptada para garantizar la estabilidad de precios.

Impacto del Quantitative Easing y las subidas de tipos

El BCE recuerda que las medidas conocidas como Quantitative Easing (QE) exigieron ampliar su balance mediante la compra de activos financieros, principalmente a tipos de interés fijos y vencimientos largos. Esto incrementó el pasivo por el que el BCE paga intereses a tipo variable.

Las subidas de tipos entre 2022 y 2023, aplicadas para combatir la inflación, aumentaron de forma inmediata los gastos por intereses, mientras que los ingresos por los activos adquiridos en los programas APP y PEPP no crecieron al mismo ritmo.

Consecuencias y perspectivas futuras

Las pérdidas de 2025, al igual que las de los dos años anteriores, permanecerán en el balance del BCE para ser compensadas con beneficios futuros, lo que implica que no se repartirán dividendos a los bancos centrales nacionales de la eurozona con cargo a este ejercicio.

El BCE anticipa que podría volver a registrar beneficios en 2026 o 2027, dependiendo de los niveles de tipos de interés, las tasas de cambio y la composición de su balance. La entidad asegura que podrá operar eficazmente y cumplir su deber independiente, incluso en un contexto de pérdidas.