La sombra de Villarejo se diluirá en una atípica junta de accionistas del BBVA

El coronavirus incide en la logística de la asamblea de hoy, así como en el valor de las acciones que se hundieron ayer

13.03.2020 | 01:29
Un Palacio Euskalduna lleno de accionistas como el pasado año no es la imagen esperada en la asamblea de hoy en Bilbao. Foto: Juan Lazkano

BILBAO – La junta general de accionistas del BBVA, cuya celebración está previsto hoy al mediodía en el Palacio Euskalduna de Bilbao, estará marcada por las limitaciones derivadas de la epidemia de coronavirus. Y un acto sobre el que se preveía que sobrevolasen las preguntas y las explicaciones del caso Villarejo quedará, presumiblemente, diluido por los cambios logísticos –anulación de cenas de directivos e inversores, no presencia en directo de determinados accionistas, de la prensa etc.–, por las necesarias medidas para prevenir cualquier contagio de la denominada Covid-19.

El coronavirus transformará la junta de accionistas del BBVA aunque su presidente, Carlos Torres, ha ordenado medidas especiales de seguridad para evitar que los accionistas estén demasiado cerca unos de otros, por lo que está previsto que se repartan entre las diferentes salas del Palacio Euskalduna e, incluso, en otros recintos del banco como las instalaciones de Gran Vía 12, en el centro de la capital vizcaina, si fuese necesario.

Por supuesto, el banco ha puesto a disposición de los accionistas las correspondientes conexiones telemáticas para que se pueda seguir la junta y votar a distancia pero ello, a priori, restará agilidad y espontaneidad a las intervenciones de los accionistas.

No hay que olvidar que en la junta del BBVA se espera que se interrogue a la entidad sobre la gestión del anterior presidente, Francisco González, y los supuestos encargos de espionaje a políticos, accionistas, periodistas y propios trabajadores del banco, efectuados por anteriores equipos directivos a través de los servicios de Cenyt, la empresa del excomisario de policía Villarejo.

Como se recordará en el pasado año ya asistió, e intervino, como accionista uno de los presuntamente espiados por el ex comisario, el que fuera presidente de Sacyr, Luis del Rivero.

Por otra parte, la judicialización del caso Villarejo y su relación con el que fuera presidente del BBVA, Francisco González, puede afectar a la entidad financiera y de hecho, analistas, como por ejemplo, los de Goldman Sachs consideran que el citado caso Villarejo podría desencadenar «potencialmente» un relevo en el liderazgo del BBVA, así como más cambios en su consejo de administración.

Cambios en el consejo En la junta de accionistas de hoy está prevista la despedida de varios consejeros que formaron parte del núcleo duro de Francisco González, entre ellos José Manuel González-Páramo, que no hay que olvidar que estuvo en las quinielas para presidir la entidad financiera vasca pues era visto con mejores ojos por las gentes del Banco Central Europeo que otros candidatos.

En todo caso, Carlos Torres, previsiblemente, tendrá que rendir cuentas de la actuación del banco en relación al caso Villarejo aunque fuese en otra época, y de la crisis derivada del impacto en la economía del coronavirus y sus posibles efectos sobre el negocio bancario.

En la junta de hoy saldrán varios miembros del consejo de administración pues además del citado González-Paramo, quedarán fuera del máximo órgano de gobierno del banco, Carlos Loring Martínez de Irujo y Tomás Alfaro Drake, tras vencer sus mandatos.

Tomarán su relevo Ana Revenga, que ha desarrollado la mayor parte de su carrera en el Banco Mundial, en Washington; el portugués Raúl Galamba, que ha ocupado distintos puestos de responsabilidad en la consultora McKinsey, y el mexicano Carlos Salazar.

Dicho cambio permitirá que, a partir de ahora, las mujeres representen un tercio del consejo de BBVA, cumpliendo el objetivo marcado para 2020, y los miembros con nacionalidad extranjera alcancen un 40%.

Respecto a los resultados con que se presenta el banco a la junta no son los mejores para los accionistas pues los títulos cerraron ayer a 3 euros tras una caída espectacular del 15% que hace que la entidad valga en bolsa solo unos 20.000 millones de euros cuando el pasado año sumaba 33.200 millones y en 2017, unos 47.400 millones de euros.