El boxeador constante

24.03.2020 | 00:22
Diego Valtierra se ejercita en el gimnasio del club Basakick de Urduliz.

El coronavirus frena las aspiraciones de Diego Valtierra de ser el primer campeón profesional de Euskadi

el trabajo y la constancia nos llevan a lugares a los que no pensábamos que íbamos a llegar", dice Diego Valtierra (Algorta, 1985). El púgil de Eskuinaldea vio cercenada su oportunidad de acceder al primer Campeonato de Euskadi de boxeo profesional dentro del peso ligero por el coronavirus. Se iba a enfrentar a Ibon Larrinaga, de Romo. Duelo entre vecinos. La cita, que estaba programada en Urduliz para el pasado día 13, tuvo que ser aplazada, pero se va a disputar "sí o sí", dicen desde la organización. "No me lo podía creer, pero visto con cierta perspectiva es un mal menor", confiesa Valtierra. El vizcaino se encuentra actualmente en mitad del confinamiento y realiza sombra, algo de pesas y subidas y bajadas en un escalón. "Lo hago por la cabeza. Una rutina es básica estos días para poder tener un control emocional de la situación", desliza Diego, quien, además, realiza entrenamientos en vídeo en sus redes sociales para animar a que la gente se active. El de Algorta, al que apodan Training Dei, se amarró al sacrificio personal para alcanzar el profesionalismo en el ensogado. Y sigue. Es una roca.

La historia de Valtierra comenzó "por casualidad". "Empecé de la forma más tonta. Cuando tenía 18 o 20 años hacía pesas y llegué a competir en fitness. Un verano, por cambiar de deporte, me acerqué a un gimnasio de boxeo con un amigo que me dijo que estaba "muy a gusto", recuerda el púgil, quien reconoce que se "enganchó". "Soy más sufridor que talentoso y me encantó la dinámica de los entrenamientos sufridos. Me gustó ese tipo de trabajo que se hace", evoca. De hecho, entre los planes de Diego ni siquiera entraba subirse al ensogado amateur. "Comencé a pelear contra chicos de otros gimnasios. De repente, me di cuenta de que estaba combatiendo con gente que iba a debutar. Veía que no estaba lejos de su nivel", recita Diego. Y empezó a subirse al cuadrilátero. Desde entonces, no ha parado. "Hice cuatro años en amateur, en los que completé prácticamente 50 peleas", admite. "Surgió la opción de pasar a profesionales y lo tomé con ilusión. Lo que vale de esto es vivir una experiencia bonita y real y no arrepentirte de nada", perfila el getxotarra, con un currículo de seis victorias y dos derrotas en una trayectoria que empezó el 8 de julio de 2017 en el polideportivo Iparralde de Urduliz, el bastión del club Basakick.

Training Dei compagina el ring con el trabajo en el gimnasio Imagen. "Es imposible vivir del boxeo, salvo en contadas personas. Por mucho que tengas una buena bolsa, acabas perdiendo dinero. Tienes que tener tu trabajo", declara Valtierra, quien agrega que "somos deportistas profesionales, con lo que requiere de tiempo de entrenamiento, llevamos una nutrición más estricta que en muchos otros deportes, pero si te fijas en la remuneración, acabas en números rojos". El de Eskuinaldea se refiere a "los días libres de más", al alto coste de la "alimentación sana", al material o a los "desplazamientos" para hacer sparring. "Lo que nos va a quedar del boxeo a nivel profesional no es dinero, es la experiencia, un bonito recuerdo y emociones impagables", estima el algortarra. "La realidad es que si salimos del fútbol es imposible vivir del deporte. ¿Cuántas deportistas de gimnasia rítmica meten muchas horas al día y no salen en ningún lado? Sí que es verdad que el boxeo es muy exigente e, incluso, hay mucha gente a nivel amateur que ya hace un trabajo y un sacrificio enorme, más que algunos profesionales, pero en otras disciplinas pasa lo mismo", remacha Diego.

Quizás por ello, Valtierra es consciente de que el "sacrificio" que conlleva es una "elección personal". "Mucha gente me habla de la cantidad de sacrificio. Tienen razón, pero yo considero que si lo hacemos es por todo lo que nos aporta. Los boxeadores lo hacemos porque queremos, porque lo hemos elegido. En mi caso, yo no boxeo para que mis hijos tengan pan, sino porque es una cosa que aporta mucho a mi vida. Nos lo autoimponemos", refleja el vizcaino. Al final, su carrera se basa en la constancia. "Hay compañeros que tienen menos dedicación, pero tienen más talento. Para subir un escalón, en mi caso, tengo que medir todo al milímetro. El que está arriba, además de constancia y trabajo, tiene que tener talento innato", finaliza Valtierra.

"Mucha gente me habla de la cantidad de sacrificio que lleva el boxeo. Tienen razón, pero yo considero que si lo hacemos es por lo que nos aporta"

Diego Valtierra

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