El Tour se mete en la burbuja

La organización de la carrera francesa, que no se planteó que la Grande Boucle no echara a rodar, aplicará un riguroso protocolo para combatir el coronavirus mientras asegura que el público tendrá acceso a las etapas

27.08.2020 | 12:17
Egan Bernal, con mascarilla, defiende el título del año pasado en la carrera francesa.

SERÁ un Tour diferente y, espero, singular", asegura el director de la prueba, Christian Prudhomme. Y razón no le falta porque el covid-19 no solo impuso un cambio de fechas para una Grande Boucle que suele disputarse en julio, sino que también obligó a modificar las rutinas, los viajes y los entrenamientos. Incluso las etapas. Forzó el endurecimiento de las normas sanitarias y la creación de un nuevo protocolo de seguridad. El coronavirus ha metido al Tour de Francia en una burbuja, pero esta no es la de Disneyland. Esta no tiene magia. Y es que la semana pasada, Amaury Sport Organisation (ASO), la empresa encargada de organizar la prueba ciclista, entregó a cada equipo un documento de 18 páginas en el que informaba sobre el nuevo reglamento. Sobre las nuevas normas con las que se pretende terminar la ronda gala con todos los efectivos en negativo, sin sustos ni sobresaltos. Sin embargo, aunque todas las escuadras se mostraron dispuestas a cumplir este reglamento, algunas torcieron el morro con algunos puntos del protocolo contra el coronavirus.


"Aquellos que entren en la burbuja del Tour habrán tenido que superar dos análisis. Se aprovecharán los días de descanso para realizar PCR a todos los relacionados con la competición"

De hecho, la medida que más ampollas levantó es aquella que establece la expulsión del equipo si dos de sus integrantes (o más) dan positivo. Independientemente de si son corredores, técnicos, médicos, mecánicos... Da igual. En cuanto dos miembros de una escuadra den positivo, esta quedará inmediatamente fuera del Tour. Sin embargo, en ningún caso se suspendería la carrera si hubiera un positivo de covid en el pelotón, sino que se eliminaría al contagiado y se llevaría a cabo un rastreo para determinar cuáles de sus contactos estuvieron expuestos al virus. De hecho, los test serán habituales durante esta edición puesto que todos aquellos que entren en la burbuja del Tour habrán tenido que superar dos análisis, pero además se aprovecharán los días de descanso, el 7 y el 14 de septiembre, para hacer nuevas PCR a todas las personas relacionadas con la competición.


"Si hubiera un positivo en el pelotón, se eliminaría al contagiado y proseguiría la carrera"

Asimismo, ASO también estableció que serán el cuerpo médico de cada equipo y el de la carrera quienes tengan que detectar síntomas y posibles casos. Quienes tengan que decidir qué corredores son aptos para comenzar la etapa de cada jornada. Aunque para poder monitorear la situación del pelotón iban a necesitar ayuda, así que se creó la denominada Célula Covid, un equipo de 15 especialistas que será el encargado de verificar quiénes, tanto ciclistas como cuerpo técnico, han tenido contacto real y peligroso con un hipotético positivo. Y es que el objetivo esencial, aquel por el que se creó todo el protocolo, es mantener limpia la burbuja del Tour.


"La nueva normativa establece la expulsión inmediata de un equipo si registra dos positivos"

Porque la pompa de la Grande Boucle será estará dividida por equipos. Cada escuadra tendrá su propio espacio y se cuidará que ninguna persona externa cruce la puerta. Habrá controles para ingresar en ciertas zonas de descanso y en ningún caso los equipos tendrán contacto entre ellos. Asimismo, desde que el pasado martes quedaron enclaustrados en la burbuja, cada conjunto tiene un horario específico de entrenamiento y salidas. La mascarilla es obligatoria para todos mientras no se esté pedaleando y las zonas de estacionamiento de los vehículos oficiales, donde antes era posible realizar entrevistas, serán de uso exclusivo y no tendrán acceso para los medios de comunicación, que asistirán de forma virtual a las ruedas de prensa.


Sin selfis pero con aficionados


Otra de las medidas tomada por ASO es la prohibición de hacerse fotografías con los aficionados. Y es que el distanciamiento social se llevará al extremo aunque el público seguirá teniendo acceso a las etapas. Es decir, las restricciones sanitarias no han terminado con el aficionado en el ciclismo, tal y como explica Prudhomme: "Habrá zonas de filtrado en la salida y en la llegada, con el límite que es hoy el del gobierno (5.000 personas). Habrá filtrado también en una veintena de puertos y subidas, sin que haya un número formal. No puede ser igual para una subida de 2 kilómetros que para un puerto de 20 kilómetros. Cuando hablamos de filtrado quiere decir que en determinados lugares solo las personas a pie, en bicicleta, o que acudan en transporte público pueden ir a los puertos. Y con mascarilla".