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40 años sin Balenciaga

40 años sin BalenciagaFoto: deia

EL Museo Cristóbal Balenciaga rindió ayer homenaje al modisto de Getaria en el 40 aniversario de su muerte. A lo largo de la mañana se sucedieron diversos actos para recordar al diseñador de alta costura y honrar su memoria.

El día comenzó con una ofrenda floral en el cementerio de su pueblo natal, donde se encuentra su tumba. Los trabajadores de la Fundación Cristóbal Balenciaga, junto con su director, Javier González de Durana, y el diseñador nacido en Buenos Aires, Roberto Torretta, que se sumó al acto, leyeron el poema de Kirmen Uribe Itzul ezazue, un breve texto sobre la muerte.

El vestíbulo del museo acogió durante toda la mañana un retrato del modisto en su madurez y, junto a él, encima de una mesa, un libro para que los asistentes pudieran escribir las palabras que les vinieran a la mente acerca de Cristóbal Balenciaga.

Frases como "la obra del arquitecto de la alta costura sigue vigente" y "magnífica experiencia visitar en un día tan especial el museo del verdadero y único maestro de la moda" (escrita por el modisto Torretta), entre otras, se anotaron en este volumen.

trío mezzo El acto de homenaje concluyó con la interpretación de la obra Serenade Op. 8 de Ludwig Van Beethoven por parte de un trío mezzo de Musikene. La pieza se tocó en el vestíbulo del Museo Cristóbal Balenciaga, en ocasiones con los visitantes del centro como público, y en otras ocasiones sin apenas oyentes, pero creando un vínculo entre la música y el homenaje al modisto.

Cristóbal Balenciaga Eizaguirre nació en Getaria el 21 de enero de 1895. Su padre era pescador y su madre costurera, que fue quien le introdujo en el mundo de la moda. En 1907 se trasladó a Donostia para aprender el oficio y diez años después inauguró un establecimiento propio. Durante la II República amplió su negocio y abrió tiendas con la marca EISA en Madrid y Barcelona.

Con el estallido de la Guerra Civil se mudó a París, donde empezó su despegue internacional. Los años posteriores a la conflagración internacional fueron los de su asentamiento en la cima de la capital mundial de la moda.

En el año 1968, tras diseñar los uniformes de las azafatas de Air France el revolucionario de la alta costura se retiró, después de medio siglo de dedicación a su oficio. La muerte le sobrevino a Cristóbal Balenciaga en Jávea, Alicante, el 23 de marzo de 1972. La alta costura perdió a uno de sus mejores embajadores.