Paradojas de la calle Elm
¿Qué tienen en común "Toy Story 3", "Noche y día" y el nuevo filme de Krueger?
Bilbao
Revisemos por un casual la cartelera y observemos las películas más rentables de estos momentos: Toy Story 3, Pesadilla en Elm Street (El origen) y Noche y día. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. Nada parece unirles. Pero analicemos algunos detalles de las películas citadas.
noche o día
Talento a la inversa
Tiene mérito que una bravuconada como Noche y día consista en publicitar ciudades, entre ellas Salzburgo y Sevilla, encantadas de la vida de que millones de espectadores sepan que la capital hispalense tiene unos sanfermines trianeros y que Salzburgo (Austria) cuenta con una de los mejores vistas de Europa, según comenta Cameron Diaz desde el balcón de la urbe. Como la película es un despropósito monumental, el guionista se las ingenia para seguir con la ronda de localizaciones. Que esa escena ha tenido la acción suficiente, pues vuelta a drogar al personaje de Cameron Diaz y nuevo amanecer en una nueva parte del mundo.
Los estudios Pixar introducen pequeños regalos antes de sus esperados largometrajes. Día y noche es el cortometraje elegido para abrir apetito para los seguidores de Toy Story 3. Con breves pero emocionantes anotaciones, dos fantasmas se rebelan y compiten por mostrar y captar nuevas sensaciones. Unas anotaciones brillantes de cine artesanal y con talento (incluso barato) que deja en evidencia propuestas como la multimillonaria Noche y día. Les separan mucho más que tres palabras generosamente desordenadas. El cortometraje, una maravilla de simplicidad y artesanía, tiene especial mérito conociendo la paciencia de Pixar, que ha esperado los nuevos avances tecnológicos en la animación por ordenador en los 15 últimos años para crear su nueva maravilla: Toy Story 3.
citados en la misma calle
Ironía o rentabilidad
Los muñecos de Toy Story 3 parten de una calle archiconocida para dirigirse a su nuevo centro: una guardería dividida en varias zonas en función del carácter de los niños. La famosa calle se llama Elm Street, que coincide con otra película esperada por muchos: Pesadilla en Elm Street (El origen).
Ambas películas, de forma libre y no consensuada, inciden en el paraíso de la niñez para afrontar el nuevo destino de los adultos. Pero la diferencia es abismal. En Pesadilla en Elm Street, Robert Englund (Freddy Krueger) era un sujeto irónico que se ganó a pulso ser uno de los estandartes del cine de terror de los 80, con su saga interminable. Esta nueva película, efectista y creada para un nuevo público, tiene como objetivo utilizar los códigos actuales de terror y crear un simulacro de falsas pesadillas y estados de paranoia. El final deja claro cuál ha sido la razón de su retorno. No sólo la cara de Krueger sigue desfigurada. La película vive de las rentas del impacto icónico de sus famosas garras. El resto es el efectismo bien rentabilizado de Hollywood.
Los creadores de Toy Story no permitirían que sus personajes no tuvieran carisma y personalidad. Algo que no sucede en Pesadilla en Elm Street (El origen). El equipo de Pixar es consciente de que sólo un buen guión puede animar y enriquecer a la extraordinaria galería de maravilllosos personajes de Toy Story 3. ¿Quizás porque muchos de los animadores observaron a sus propios hijos, tanto niños como adolescentes, en busca de inspiración para la creación de los personajes humanos?
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