Empieza a ser aconsejable manejarse en inglés en el día a día. No ya para viajar y conocer mundo. Quia. Para darse una vuelta por el Botxo. El inglés aquél que vino por ver la ría y el mar ya no está solo. Se siente como en casa. Así que salgamos del portal con el inglés-nivel-medio trabajado. Were are you from y todo eso.
Ayer, el Museo Guggenheim fue nueva prueba de lo dicho. El espectacular atrio central de la pinacoteca bilbaina, con sus ventanales verticales dejando ver el estanque, la ría y la Avenida de las Universidades, fue escenario de un recital de piano de Steven Lin Solana. El virtuoso músico norteamericano de origen taiwanés, que contó con la presencia de su madre, Yeh Shuen Chiang, entre la concurrencia, interpretó obras de Scarlatti, Mozart, Gershwin, Schumann, Liszt, Albéniz, Guridi, Debussy y Chopin. Un completo repertorio.
Cerca de doscientas personas acudieron a la cita, que clausuraba la primera edición del ABAO Basque Musikaste Festival, que, a la vez, se enmarcaba dentro del prestigioso programa TopArte del museo.
Muy satisfecho se mostraba el presidente de la ABAO, Juan Carlos Matellanes, a quien acompañaban miembros de la junta directiva de la asociación como Guillermo Ibáñez, Daniel Solana, Mariví Mendía o Marian Mata. Acudieron la directora del Guggenheim Bilbao, Miren Arzalluz, y el concejal de Cultural del ayuntamiento de Bilbao, Gonzalo Olabarria, acompañado por Cristina Bañales. Se contaban entre las personalidades invitadas, la catedrática y consejera del BBVA Susana Rodríguez Vidarte; el presidente de la Sociedad Bilbaina, Juan Ignacio Goiría; o Enrique Portocarrero, del Círculo de Empresarios Vascos; además de Nerea Galdeano, Dicky del Hoyo, Ainhoa Izaguirre, Lander Imaz, Begoña Goiri, Nélida Alonso, Francisco Olabarrieta, Ricardo Olabarrieta, María Pilar Aldecoa, Nieves Rodríguez o Leire Olabarrieta.
El certamen clausurado ayer, tras su paso por Vitoria-Gasteiz y Donostia, forma parte de los eventos promovidos por la ABAO para celebrar la 75 temporada de ópera de Bilbao, que coincide con el 75 aniversario de la fundación de la asociación de amigos de la ópera.
Los conciertos han sido posibles, además de por el apoyo de instituciones públicas locales, por el especial patrocinio de Opus Formosa de Taiwán, cuyo fundador es el propio Steven Lin Solana. El aplaudido músico ha contado con aliados y patrocinadores estratégicos como Linda Lin Ying Hsieh Hsu, de Taiwan, y Ritch Goetz y Lehn Alpert Goetz de Estados Unidos.
Además, se encontraban en el museo mecenas como Mei-Chun Liao, Margaret Dearden, Portia La Touche o Marilyn Brewster, Su-Jen Liu Kuo, Hung-Chang Chiou, Sheue Jen Wang, Chih-Chun Lin, Yen-Chun Kuo, Yi-Hsiung Chen, Ching Tsung Chen y Chin-Wen Tsou.
Hubo momentos en que se podía pensar que, al salir, en lugar de a Puppy podría encontrarse la estatua de la Libertad. O el puente de Brooklyn. Do you know what I mean?
Esta internacionalidad, esta evidencia de inserción en la globalidad, puede llegar a producir cierta sensación de vértigo en quien no tenga costumbre. Y más al pensar que, hace unas pocas décadas, resultaba exótico en esta ciudad un señor natural de las Canarias. O de Burdeos, que, al fin y al cabo, está ahí mismo.
Por otro lado, vértigos al margen, gracias a esa globalidad, pudieron disfrutar del talento pianístico del joven maestro de origen taiwanés, Victoria Rodríguez, Isabel y Ana Monge, Eva María Guitiérrez, Lorena Tino, Marta Inza, Susana Villate, María Jesús Zugazaga, Yolanda Zubiaga, Ofelia Santos, Begoña González, Asunción Rabanal, María José Martínez, Ricardo Suso, Begoña Crespo, Itziar Muñoz o Luz Maguregui.
Lo mismo cabe decir de María Eugenia y Jose Luis Fernández, Verónica Domingo, Raquel González, Alfonso Sojo, Elba Mantecón, Carlos Pérez, Nerea Galdeano, Presen Garmilla, José Ignacio Salazar, Amaia Díaz de Garramiola, Isabel Martín, Feli Ruiz, Fermín Sáez, Francisco Olabarrieta, Yaiza González, Joseba Mata, Olga Byelova o Chelo Mata.
Bien mirado, resulta que el propio Guggenheim, tan bilbaino, tiene su origen en Estados Unidos. It is true!