Gogoan-En el recuerdo

Iñaki Uribe Madariaga, exalcalde de Morga, un hombre de palabra

22.02.2020 | 12:00
Iñaki Uribe Madariaga falleció el pasado día 15 a los 73 años de edad.

Uno de los primeros alcaldes vizcainos de esta democracia dijo adiós el pasado día 15. Fue Iñaki Uribe Madariaga quien retomó la actividad en el Ayuntamiento de Morga una vez puesto fin al totalitarismo de Franco. El jeltzale fue regidor del municipio en dos ocasiones y acabaría su trayectoria laboral tras casi tres décadas de recordado ujier en el Parlamento Vasco. El pasado lunes se ofició el funeral por su persona y tanto la parroquia de Morga como el municipio estaba a rebosar por lo querido que fue siempre.

Uribe nació el 29 de enero de 1946 en el inmueble en el que hoy funciona el Restaurante Katxi. Su madre era Benita Madariaga y su padre, Beltrán Uribe, gudari del batallón Ariztimuño. El hermano de Iñaki, Joseba, murió en un accidente de moto cuando viajaba junto a su padre. Tan solo tenía 19 años.

A raíz de aquel lamentable imprevisto, la familia se mudó a Bilbao. En la capital, Iñaki estudió con los Salesianos. De allí, se trasladaron a Las Arenas, donde se hizo socio del club. El matrimonio abrió un restaurante y más adelante, un segundo: Uhin Berri. En el momento en el que Beltrán y Benita clausuraron el establecimiento hostelero, la familia retornó a Morga, municipio de su corazón que nunca dejó de visitar en cuanto podía: fines de semana, vacaciones... "Era su lugar preferido y lo daba todo por su pueblo", subraya su esposa, Arantza, quien enfatiza que fue "un hombre de palabra, zintzoa".

Uribe estuvo al frente del Ayuntamiento como alcalde durante 17 años. Casado con Arantza Madariaga, tuvo dos hijas: Aizpea y Geraxane. Habla la mayor: "Aita siempre ha ayudado a todo el mundo. Recuerdo que en numerosas ocasiones estábamos comiendo y si venía un vecino con un problema, se levantaba y, sin comer, se iba a solucionarlo".

A Uribe le tocó reaccionar ante un ayuntamiento que, tras los tiempos franquistas, no tenía nada de nada, en horas bajas, sin dinero... Pero la alegría y brío que le caracterizaron siempre posibilitaron poner color a los años grises. Él y su equipo se encargaron de los caminos rurales, del saneamiento, de llevar luz a los caseríos... Fue como munícipe, además, presidente de Urremendi Landa Garapen Elkartea.

La actual alcaldesa de Morga lloró en su funeral. "Fue muy emotivo. Destacaría de él que trabajó para y por el pueblo. Un referente histórico. Se desvivía por los demás", apunta la también jeltzale Mari Tere Artetxe, quien va más allá: "Nos dijo que él quería morir como un gudari, abertzale de la cabeza a los pies, y tras haber hecho innumerables mejoras para Morga".

Del equipo de gobierno de Artetxe, Aizpea es concejala. "A aita le gustó de joven jugar a pelota, y no se perdía ningún partido. Le gustaba tocar el acordeón y amenizar cualquier reunión. Aprendió a tocarlo por sí mismo, como la armónica. Aita era muy alegre", enfatiza.

Ilusionar con sus propuestas Y es que Uribe tenía un don que lo explica bien Artetxe. "Aportaba ideas y pronto se le unía la gente. Tenía la virtud de ilusionar con sus propuestas y proyectos. Los transmitía muy bien. Gracias a ello lograba traer dinero a Morga. Era muy líder".

El alcalde de Forua, el jeltzale Mikel Magunazelaia, califica a Uribe como "el alma mater de Morga". Uribe trasladó el Ayuntamiento del barrio de Makaur a Andra Mari con el objetivo de que estuviera integrado en la vida municipal y social del pueblo.

El día de Andra Mari, el Ayuntamiento de la localidad decidió que el ahora finado izara la ikurriña durante la inauguración de la plaza consistorial. "Decidimos que fuera Iñaki quien lo hiciera porque él fue quien inauguró el Ayuntamiento", concluyó la alcaldesa local.

El sábado, a los 74 años, Uribe se despidió, el amante de las "mexicanadas", el seguidor acérrimo del Athletic -"quiso poner a una de las calles de Andra Mari, Athletic kalea, la primera dedicada al club"-, quien consiguió después de ser alcalde abrir un hogar de personas mayores, quien leía DEIA a diario, aquel que se desvivía por organizar el Alderdi Eguna, quien reorganizó la Organización Municipal del PNV en Morga, y quien tenía una pasión sobre todas: sus cuatro nietos.