Okupan la casa de un anciano de 85 años en Trapagaran

Los familiares del dueño hacen un llamamiento a la movilización vecinal para que desalojen la vivienda

13.07.2021 | 00:06
Los okupas de La Escontrilla enseñaron un contrato falso de alquiler al sobrino de la víctima, que acudió acompañado de la Policía Municipal.

De nada sirvió el servicio de alarma que la familia de Jesús Sánchez, un anciano de 85 años, había contratado el pasado mes de diciembre tras haber sufrido un robo en la vivienda unifamiliar, el número 32 de la calle Funicular de Trapagaran. Un domicilio del que falta desde hace más de un año por encontrarse inmerso en un largo proceso de recuperación en casa de una hija en Sopela tras haber sufrido una operación de rodilla complicada con otras dolencias físicas a las que ahora se suma el disgusto tras conocer que la que ha sido su morada durante 65 años fue violentada el pasado 28 de junio por varias familias con niños.

Según el relato de su sobrino José Antonio Pardal, el día 27 de junio a las 22.30 la familia de Jesús recibió de la empresa de alarmas un aviso de "intrusión" en el domicilio emplazado en la zona trasera de la estación del funicular en el barrio de La Escontrilla pero todo parecía indicar que podría haber sido algún animal el que hizo saltar la alerta ya que personal de la empresa de vigilancia no vio nada extraño en la visita que llevaron a cabo en el lugar. Sin embargo, poco antes de las 23.30 la propia empresa registró en su sede una alarma de "manipulación" del sistema de alarma lo que descartaba el carácter fortuito de la intrusión detectada con anterioridad.

"En esta segunda ocasión, de la que supimos tras llamar a la empresa de alarmas, a pesar de que era una manipulación no pusieron más que excusas y no fue nadie de la compañía a comprobarlo", señaló José Antonio que al día siguiente –lunes 29– tuvo conocimiento de la okupación ilegal de la finca "a través de la hija de Jesús que había sido alertada por algunos vecinos del entorno de la presencia de gente extraña en la propiedad, sin poder precisar cuántas personas había, aunque se veía al menos a cuatro adultos y varios niños".

Contrato falso

Una vez alertado de la okupación, José Antonio, acompañado de la policía municipal, acudió al inmueble donde uno de los okupas les presentó un contrato de alquiler de la casa. "¿Quién les ha firmado a ustedes este contrato? ¿Mi tío?", preguntó estupefacto este hombre, mecánico de profesión, que dio sus primeros pasos en la mecánica en el patio de esta finca familiar. "Al final, la policía les requirió el contrato y pudieron comprobar que era totalmente falso por lo que creo que se les va a imputar un delito de allanamiento de morada", apuntó este hombre que precisamente estaba reparando la vivienda y acondicionando algunos servicios básicos "para cuando viniera mi tío. La vivienda no estaba abandonada y yo venía realizando reparaciones para acondicionar la casa pero no está en condiciones para que residan niños. Por no tener, no tiene ni ducha", subrayó José Antonio que ahora teme por el futuro de la herramienta, de importante valor económico, que se ha quedado en el interior del inmueble. "A estas alturas sería un milagro que aún estuviera. Mucho me temo que ya la hayan vendido, aunque lo que más me duele es que se habrán desecho de documentación y de efectos familiares de gran valor sentimental".

Puestos en contacto con el Ayuntamiento de Trapagaran –donde hoy tiene previsto acercarse la hija de Jesús para recabar apoyo institucional ante esta intrusión–, se confirmaron los datos de la okupación y se señaló que los okupantes del número 32 "proceden de fuera del municipio y están emparentados con una familia que okupa otra vivienda en el barrio de La Escontrilla Alta y cuya salida se está dirimiendo judicialmente". Ahora se abrirá un nuevo proceso contra estos nuevos okupas a los que vecinos del entorno ya han denunciado a través de las redes sociales por su falta de civismo especialmente por el ruido que realizan de madrugada.

En este sentido, José Antonio hizo un llamamiento a los vecinos para mostrar su rechazo a estas okupaciones y lograr que se vayan por medio de la movilización ciudadana. "No me importa ni la raza ni la procedencia de estos okupas. Ellos tendrán derechos, no lo dudo, pero estos se acaban cuando pisotean los derechos de los demás como han hecho con mi tío", sentenció.

"Cuando fui a pedirles explicaciones me enseñaron un contrato de alquiler falso "

José Antonio Pardal

Sobrino del propietario afectado


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