permaneció en activo hasta 1983

Una chimenea industrial ‘brota’ del bosque en Balmaseda

Procedería de la tejera del barrio Nocedal, que empezó a funcionar en los años veinte

08.02.2020 | 23:09
Una tala despejó el paisaje, con la chimenea en la parte superior.

Procedería de la tejera del barrio Nocedal, que empezó a funcionar en los años veinte

Balmaseda - Como explicaron en una conferencia sobre gestión de flora celebrada hace unos días en Balmaseda, Enkarterri posee un enorme potencial forestal. Y, en esta ocasión, la superficie arbolada tapaba los vestigios de la industria. El Ayuntamiento de la villa ha encargado un estudio a especialistas técnicos en patrimonio cultural para saber más sobre la chimenea aparecida en el barrio de Nocedal tras una tala a cargo de una empresa maderera. Se cree que formaba parte de la tejera que se estableció en la zona en los años veinte y permaneció en activo hasta 1983.

Fue en 1923 cuando "Juan Herrero e Ibarguren construyó una tejera con su horno y secadero anexos y también hubo un horno hormiguero dedicado a la producción de ladrillo para chimeneas de fábrica y un horno Hoffman destinado fundamentalmente a la producción de teja grande, de unos tres kilos y medio de peso", describe el alcalde, Álvaro Parro, citando el inventario de patrimonio industrial y la ficha relacionada con este lugar, "que puede consultarse en el Centro de Patrimonio Cultural Vasco".

En 1942 "se derrumbó la vieja chimenea, que se encontraba en el centro del horno, y se construyó una en los aledaños de la fábrica", de forma que "entre 1945 y 1953 se montaron las naves que actualmente cubren el horno y éste se amplió". En la misma época "también se sustituyeron las viejas galleteras Victoria, sin vacío, e Icam por las más modernas de la casa Kellerr".

Parece ser que el grueso de la plantilla trabajaba en las instalaciones con carácter temporal, con una importante representación de campesinos desplazados de las inmediaciones del municipio asturiano de Llanes. Su labor se concentraba en el verano, mientras que "durante el resto del año quedaban fijas unas tres o cuatro personas". Este tipo de tareas estivales desaparecieron poco a poco hasta que "la producción se detuvo en 1983" y el crecimiento de la vegetación fue tapando los restos de la fábrica.

Otro elemento que añadir al extenso catálogo patrimonial de Balmaseda. En el apartado industrial destaca la factoría textil Boinas La Encartada, en activo entre 1892 y 1992, que reabrió como museo en 2007 y conserva maquinaria original de la época que aún funciona.