En constante evolución

El centro religioso se adapta en continuo a los cambios que exige la transformación de la sociedad bilbaina

09.02.2020 | 01:01
Patxi Paliza, Izaskun Lamborena, y los hermanos Ricardo Izura y Andoni González.

EL Salvador es un colegio muy vital a pesar de estar celebrando su centenario. Como uno de los grandes centros religiosos de la villa sabe conjugar a la vez tradición y modernidad lo que le permiten en la actualidad atender a más de 1.300 alumnos desde los dos a los 18 años. Y todo ello sin perder su intención primigenia. "El centro nació para cubrir puestos laborales y esa esencia continua", explica Andoni González, el hermano marista docente. Izaskun Lamborena, la actual directora, pone como ejemplo de ello que "las aulas tienen paredes de cristal porque eso es lo que van a encontrar en las empresas en un futuro" o cómo, desde hace años trabajan con los alumnos "en cooperativo ya que la competitividad no tiene sentido, ese estilo les va a hacer fracasar cuando salgan al actual mercado laboral".

La labor del Colegio El Salvador está en constante evolución porque "la educación ha cambiado como lo hace la sociedad, al fin y al cabo esto es una microsociedad, lo que ocurre fuera, ocurre dentro", indica la directora con siete años en el cargo.

Explica que ha cambiado la tipología de los alumnos y sus familias, de lo que buscan y exigen cuando llegan al centro, los mismos educadores... "los objetivos también son distintos y nos adaptamos a lo que nos demandan porque sino poco favor vamos a hacer a los alumnos".

Una evolución que también se nota a nivel religioso confiesa el hermano Andoni. Apunta como "socialmente antes todos eran cristianos, ahora es más bien al contrario, tenemos muchos alumnos sin bautizar o que no han hecho la comunión, tenemos musulmanes, hindúes, chinos... por eso educamos de otra forma". Incluso ceden espacios del colegio para comunidades musulmanes "como una forma más de integración", apunta.

Radiografía actual Especifica como en la asignatura de Religión "no inculcamos el catolicismo, impartimos cultura religiosa, de cómo influye en la sociedad, hay que saber de donde viene la Navidad, y también impartimos el islam, el hinduismo... educamos en valores".

Y a la hora de radiografiar la actividad educativa en la actual coyuntura ninguno de los dos responsables evita hablar del espinoso asunto de los abusos que están saliendo a la luz en los centros religiosos, algunos muy cercanos en el propio Bilbao y también en la misma comunidad de los Maristas en Cataluña.

La directora reconoce que "lo estamos viviendo con tristeza pero con valentía. Lanzamos el mensaje de que si sabes algo, cuéntanoslo. Tenemos un equipo de apoyo para lo que haga falta, incluso para exalumnos". No le duelen prendas al asegurar que "hay que levantar alfombras y limpiar, no podemos construir sobre algo que no está bien".

Coincide con ella el religioso. "Es una lacra y una desgracia -declara- y más cuando es parte de tu familia como es el caso de la congregación en Barcelona". Especifica que "estamos para ayudar a los alumnos a crecer, a que sean felices, que haya gente que haga lo contrario, duele, y duele mucho más por los chavales víctimas".

¿Y por qué se ocultaron estos hechos? "No tiramos balones fuera y si se ocultó fue porque era una mentalidad diferente, una sociedad distinta, una educación que no tiene nada que ver con la actual", responde Andoni. A pesar de todo, junto con Izaskun ve una lectura positiva. "Hemos puesto los medios para que no ocurra más. Y no porque sea socialmente deleznable, que también, sino porque nos preocupa como educadores hipotecar la vida a un alumno. Va contra nuestra filosofía de educar y hacer el bien. Hay quien ha hecho el mal, sin duda, pero muchos más que hacen el bien".