Iruñea ha inaugurado este martes sus tradicionales encierros de San Fermín con una carrera veloz y muy masificada protagonizada por los astados de la ganadería gaditana de Fuente Ymbro. La carrera, que se ha completado en un tiempo de dos minutos y veinticinco segundos, ha concluido sin heridos por asta de toro, aunque ha dejado un balance de cuatro personas heridas por contusiones, tres de las cuales han requerido su traslado a dependencias hospitalarias.
Entre los afectados se encuentra un experimentado corredor vizcaino que ha visto truncadas sus vacaciones de la manera más fortuita. El herido procedente de Bizkaia es Lucas Cordero, un vecino de Mallabia de 34 años. Cordero ha sufrido un esguince en el tobillo izquierdo tras ser pisado durante la carrera en el tramo de Telefónica, desde donde ha sido evacuado rápidamente al Hospital Universitario de Navarra con un pronóstico calificado inicialmente como leve en el parte oficial.
"Hay gente que no debería ni siquiera correr"
A pesar de la levedad clínica, el percance supone un duro golpe para este vizcaino que vive la fiesta con enorme dedicación. "Es mi quinto encierro. Hay una masificación muy grande y una cantidad de gente que no debería ni siquiera correr, porque no está en condiciones y te empuja hacia los toros", ha afirmado contrariado el corredor de Mallabia.
El accidente se produjo de forma imprevista en la parte final del recorrido. Según ha detallado, el impacto fue contundente: "Un chico muy grande me pisó el pie y casi me parto el tobillo. Tengo un esguince. Ahora me tengo que volver a casa. Saqué las vacaciones para los encierros y ahora, pues bueno... Yo suelo correr todos los días de los encierros y hago rugby". "Cuando se cayó el toro negro lo salté por encima y ese chico me pisó. Ahí ya me empezó a doler", ha recordado Cordero.
Aunque en el centro sanitario el diagnóstico oficial es de carácter leve, los médicos le han advertido de que afronta "meses de recuperación" para poder retomar su actividad física habitual.
Pasión de herencia familiar
Para Lucas Cordero, los Sanfermines son una cita marcada en rojo en el calendario que prepara concienzudamente "durante meses". Su recorrido habitual cubre el exigente tramo comprendido entre el Ayuntamiento y la plaza de toros, una zona donde la técnica y la colocación son fundamentales.
Su afición por las carreras delante de los astados no es casual ni de última hora, ya que suele participar también en los encierros de Lodosa y de otros municipios del sur de Navarra. "Mi abuelo siempre ha ido a Sanfermines y también corría", ha concluido con orgullo familiar, lamentando que en esta ocasión la masificación haya puesto un punto y final anticipado a su participación en las fiestas de este año.