Las chicas vascas sufren casi el doble de uso problemático de las redes sociales
UNICEF-Euskadi presenta en Bilbao un completo estudio y anuncia una campaña de recogida de firmas para conminar a la industria tecnológica a desarrollar y aplicar algoritmos seguros
Son datos. Porcentajes extraídos tras un completo estudio sociológico para conocer los usos del ecosistema digital entre menores de edad. Más de 7.000 niños, niñas y adolescentes vascos de una treintena de centros educativos han compartido sus reflexiones al respecto. Y aunque no apuntan a una causa sí que son preocupantes. Así se desprende de la lectura, análisis y comparativa de esos números. Por ejemplo, que las adolescentes vascas son el colectivo más vulnerable frente a los efectos negativos de ese universo digital sobre el que gira su vida.
Según el informe Infancia, Adolescencia y Bienestar Digital, el uso problemático de las redes sociales afecta al 5,5% de las chicas, prácticamente el doble que a los chicos, donde la cifra se sitúa en el 2,8%. Esta brecha de género no es un dato aislado. De hecho, las voces expertas que han desmenuzado esos índices dibujan un panorama cuanto menos inquietante ya que las chicas presentan peores indicadores de bienestar subjetivo, menor calidad de vida percibida, más malestar emocional y un mayor riesgo suicida: un 7,8% frente al 4,1% de ellos.
Hay más conclusiones. No todas perjudiciales, además. Porque Internet, las redes sociales y la Inteligencia Artificial son en realidad algo más que una ventana al ocio. Lo ha dicho Juan Manuel Machimbarrena, doctor en Psicología (EHU) a la hora de ‘leer’ las principales conclusiones de ese documento de UNICEF-Euskadi. “Es un espacio de participación, de aprendizaje y de ejercicio de derechos. Por eso es muy importante que pongamos sobre la mesa todos estos riesgos para conocerlos y poder abordarlos”. En este sentido, ha hecho un llamamiento a los gobiernos para prestar atención al bienestar digital de la infancia y la adolescencia y que los protejan, al tiempo que ayudan a las familias a posicionarse en este ecosistema.
Ley vasca de 2024
Esas estrategias de prevención deben incorporar la perspectiva de género ya que los riesgos y vulnerabilidades no son iguales para chicas y chicos, en base a los datos estadísticos de este informe. En Euskadi ya existe una ley (2024) para llevar a la práctica esta misión, un reto eminentemente social pero también político. Es por ello que ahora quieren dar un paso más en ese capítulo del derecho de este segmento de la población, vulnerable, a moverse por un entorno digital, seguro, inclusivo y adaptado a su desarrollo. Lo harán a través de una campaña de recogida de firmas para exigir a la industria tecnológica un algoritmo seguro, transparente y ético para la infancia.
Como ha subrayado Elsa Fuente Do-Rosario, coordinadora de UNICEF-Euskadi, el propósito de esta iniciativa es “asegurar que los algoritmos no fomenten el consumo de contenidos on line perjudiciales para la salud física o mental, reducir y limitar la adicción a las pantallas provocadas por el scroll infinito, el autoplay y el diseño de las aplicaciones, proteger la privacidad y la intimidad de niños, niñas y adolescentes en el mundo digital, garantizar la verificación de la edad y la generación de contenidos adecuados y asumir su responsabilidad al diseñar sus productos y servicios”. Tiempo para adherirse a esta campaña hay porque la intención es presentar los resultados durante el Mobile World Congress de 2027, el escaparate mundial al que acuden todas las grandes firmas tecnológicas.
"No son imparciales"
Porque el gran problema -identificado hace ya un tiempo- no tiene que ver tanto con el tiempo que los menores pasan frente a una pantalla como con la calidad de esas horas y, sobre todo, con el impacto que determinados contenidos pueden tener sobre su autoestima y salud mental. La tecnología y los algoritmos “no son imparciales”, ha insistido Fuente Do-Rosario y muchos de esos contenidos están diseñados exclusivamente para captar su atención el mayor tiempo posible, como ocurre con las loot boxes, cajas sorpresas en videojuegos que funcionan como estímulos constantes. Una realidad que los promotores del informe creen necesario combatir en todos los frentes posibles. Porque estar frente a la pantalla, en contra de lo que pueda parecer, no es sinónimo de escudo frente a esos contenidos inapropiados, la violencia digital, etc.
En este punto, la mediación y el control parental son fundamentales. Hay carencias -únicamente uno de cada cuatro controla los contenidos que los menores comparten en la red- pero también constituye uno de los pilares para ‘rescatar’ a la infancia y la adolescencia de ese escenario turbio. Machimbarrena ha enumerado gestos diarios que contribuirían a ganar esa batalla. “Pequeños cambios en los hábitos familiares pueden contribuir a reducir significativamente los riesgos. No dormir con el móvil en la habitación, evitar su uso durante las comidas o fomentar actividades de ocio fuera del entorno digital se asocia con menores tasas de dependencia tecnológica y conductas de riesgo”, ha ejemplificado. Sin embargo, han insistido en que la solución no puede recaer únicamente sobre las familias. Consideran necesario un enfoque conjunto que implique a las administraciones públicas, los centros educativos, el sistema sanitario y las propias empresas tecnológicas.
Los 'perfiles blancos'
Más aún teniendo en cuenta los datos recabados en el informe que confirman que la presencia de la tecnología en la vida de niños y adolescentes es cada vez más temprana. La edad media de acceso al primer teléfono móvil se sitúa en los 11,18 años. Además, el 73,7% de los menores de 13 años ya dispone de una cuenta en alguna red social, a pesar de que muchas plataformas establecen una edad mínima superior para registrarse. “Incluso la mitad de los adolescentes vascos tiene más de una cuenta en la misma red social, lo que nos habla de la existencia de ‘perfiles blancos’”, que son los que se comparten con la familia y luego otros perfiles ‘secretos’.
Así las cosas, una de las conclusiones del estudio es que la penetración de las redes sociales entre la adolescencia vasca es prácticamente total. El 93% de los jóvenes afirma estar registrado en al menos una plataforma. Asimismo, una parte significativa dedica una gran cantidad de tiempo a estas aplicaciones. Durante la semana, el 7,1% pasa más de cinco horas diarias conectado, porcentaje que aumenta hasta el 16% durante los fines de semana. Y todo durante unos años de la vida vinculados con el desarrollo emocional y cognitivo.
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