El municipio de Bizkaia con más hoteles para perros
Gatika se erige como una de las localidades con más residencias caninas
Gatika es otro de los puntos donde este tipo de servicios ha crecido con fuerza. El municipio concentra varias residencias caninas. Entre ellas, Txakurargi, dirigida por Gorka Durán. Tras casi dos décadas vinculado al mundo animal, decidió hace cinco años abrir su propio centro. Su enfoque gira en torno a la socialización y a la gestión de la jauría. “Cuando el perro se adapta, esto acaba siendo como su casa”, explica.
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Durán no esconde que se trata de un trabajo exigente. La dedicación es constante, sin apenas descanso. Aun así, destaca la parte positiva. “El salario emocional es enorme”, asegura. Lo percibe en el comportamiento de los animales, en su evolución y en la confianza que muestran al llegar. “Muchos vienen con gran entusiasmo. Ya nos conocen”.
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Al mismo tiempo, lanza una advertencia que comparte buena parte del sector: la tendencia a humanizar en exceso a las mascotas. “Un perro tiene que aprender a estar tranquilo, incluso a aburrirse. No puede vivir estimulado todo el día”, señala. Para él, el equilibrio está en respetar su naturaleza.
A pocos kilómetros, también en Gatika, Gonzalo Pastor gestiona la residencia Jagón. Su proyecto nació de manera natural, pero planificada, a partir de sus propios perros y de un terreno que decidió acondicionar. Cuenta con varias parcelas de gran tamaño y capacidad para acoger a decenas de animales. “Se nota que cada vez hay más demanda, sobre todo en vacaciones y puentes”, explica. En su caso, su metodología consiste en organizar a los perros en distintos grupos según su carácter y tamaño, con el objetivo de facilitar la convivencia. “Hay que observar mucho”, apunta. La experiencia le ha enseñado que la clave está en la paciencia y en la empatía. “Son parte de la familia, pero siguen siendo perros”, insiste.
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Desde diez euros
Los precios, que rondan los diez euros diarios en guardería y algo más en residencia, han contribuido a que este tipo de servicios se extienda. Los clientes llegan desde distintos puntos de Bizkaia e incluso desde Gipuzkoa, atraídos por un modelo que prioriza el bienestar del animal.
En un contexto en el que el tiempo escasea y las obligaciones marcan el ritmo del día a día, estas residencias se han convertido en una solución cada vez más presente. No solo cubren una necesidad práctica, sino que ofrecen un entorno en el que los perros pueden moverse, relacionarse y mantener cierta estabilidad. Al final, la idea que comparten todos los profesionales es sencilla: Que el perro juegue, descanse y que no note en exceso la ausencia. Y eso, para muchos dueños, marca la diferencia.