María viaja a Houston para someterse a un tratamiento para un agresivo tumor cerebral, casi rogando un milagro. Matemática de la universidad Complutense de Madrid, acostumbra a aplicar en su vida el mismo control que en el trabajo con los números. Por eso, cuando cree adivinar extraños movimientos en el espejo de la habitación del hotel en el que se hospeda con su marido su cordura se pone a prueba devolviéndole los ecos de un traumático suceso del pasado que daba por totalmente enterrado.

¿Existe realmente una puerta a otra dimensión, los efectos secundarios de la medicación le nublan el juicio, el desarrollo de la propia enfermedad afecta a sus capacidades cognitivas o sufre alucinaciones producto de sus miedos?

Para obtener la respuesta hay que leer las 181 páginas de Reflejos, la última novela de Jennifer Ariño que ha construido una reconocible identidad en historias de misterio y terror psicológico que sus lectores y lectoras devoran. Después de una incursión en la fantasía con El circo Artemisa, “regreso a los orígenes, con nuevos ingredientes como un tintes paranormales y hasta humor negro que hacen que a la editorial Con Pluma y Píxel le haya costado más encuadrar el libro en un género concreto”, explicó a Ander Rivero durante la presentación.

Historia en primera persona

Al elegir la primera persona para la narración, la protagonista entabla “un diálogo interno consigo misma sin filtros” sobre el terremoto que sacude su vida y las circunstancias del pasado que no puede superar, llegando a pensar que “no es casual que la enfermedad afecte precisamente a la cabeza”. “Esa parte ha gustado mucho, según me han trasladado”, celebró.

Vuelve a sus orígenes con la historia de una matemática gravemente enferma que ve espíritus en la habitación de un hotel, o no...

La visión de espíritus al otro lado del espejo –uno , de una famosa cantante muy reconocible– “puede resultar real o metafórica y ahí se bifurcan dos líneas temporales” en las que se descubre por qué María “se siente culpable por algo que ocurrió durante su adolescencia” y desea redimirse por si no supera el cáncer.

Una dolencia grave “encajaba con cómo quería armar el argumento” con un final que “a la gente le ha parecido muy original” en una de las obras más largas firmadas por la escritora de Balmaseda, como El volante invisible, Las balas de la memoria, Madre, Nueve fantasmas o la mencionada El circo Artemisa.

Su editor de Con Pluma y Píxel alaba que “ha construido un sello propio, transmite con facilidad y entrega los textos pulidos”

“A medida que escribo voy aprendiendo más recursos, como intercalar líneas temporales” que dotan de agilidad y complejidad a una trama que cobró vida gracias al grupo de teatro Balmaberria. La kultur etxea se sumió en la oscuridad y una tétrica figura se paseó tranquilamente por el patio de butacas acercando al público las sensaciones que describe el personaje principal del libro.

Jennifer ya se ha sumergido en su siguiente proyecto literario convencida de que “aunque sea por el momento, la inteligencia artificial no puede sustituir un texto humano” con sus emociones. “La máquina carece de dudas, frustraciones, el alma de una persona, pero su irrupción nos preocupa mucho”, reconoció su editor, Francisco Tapia-Fuentes, quien alabó “lo fácil que lo pone todo Jennifer desde que en Con Pluma y Píxel comenzamos a trabajar con ella: presenta el material muy pulido, está abierta a sugerencias, tiene paciencia, sabe tratar con los lectores...”

La joven editorial de diez años intenta plantar cara los gigantes encarnados en grandes grupos y un perfil de autor que prima “el perfil de famoso o influencer, algo que me da rabia” por la cantidad de talento desperdiciado en el camino que ni siquiera goza de una oportunidad.

Jennifer Ariño “está construyendo su sello propio, en una biblioteca de La Rioja me pidieron obras suyas para un catálogo de escritores y escritoras”. “Transmite con facilidad y en las ferias hay quien se acerca buscándola expresamente”, elogió el editor.

Maratón de fichas

Ha llevado sus obras tan pronto a la feria de rebajas de Balmaseda como a la feria del libro de Avilés y el domingo a partir de las 11.00 horas estará en el frontón Mimetiz de Zalla en la jornada de clausura del encuentro Omicron de juegos de mesa organizado por la asociación bilbaina Ábaco, en el stand de su editorial Con Pluma y Píxel.

El evento ocupará el frontón de Zalla hasta el 5 de abril. Elixane Castresana

Ayer Jueves Santo por la mañana grupos de familias y amigos empezaron a hacer cola para elegir sus juegos de entre el centenar que la organización ha transportado a Zalla, sede del evento que se consolida en su novena edición atrayendo, un año más, a aficionados de diferentes puntos del estado para una maratón de día y noche moviendo las fichas. Partidas de rol, juegos de miniatura o una ludoteca familiar llenan la agenda, con varios puestos para levantar la vista del tablero para posarla en libros como el de Jennifer Ariño.