Las noticias se suceden a una velocidad tan vertiginosa que es como si el día a día nos atropellara y cuesta no perder el foco. El coro femenino Abesti Lagunak de Karrantza tiene muy presente que continúa la masacre en Palestina, por eso decidió destinar 400 de los 580 euros recaudados –el resto se dedicará a mantener su actividad– en su salida benéfica el día de Santa Águeda a ayudar al matrimonio formado por Mohamed y Alaa y su hija, la pequeña Rafif, de 1 año. Los esfuerzos por recaudar fondos se han redoblado ante la decisión de intentar abandonar Gaza porque permanecer allí “supondría una muerte segura”.

Carmen Charo, una antigua componente del coro encartado que reside en Tarragona conoció la historia de la familia a través de TikTok, entabló contacto con ellos y creó un grupo de apoyo que va expandiendo sus redes “para asistirles de manera directa”. Y es que “cuando ponemos rostros a la tragedia, se percibe más cercana”.

Mohammed y Alaa se casaron el 5 de octubre de 2023, el día que él cumplía 27 años. Dos días más tarde se produjeron los brutales ataques de Hamás que desencadenaron el genocidio sobre la población Palestina. “Ahí empezó la pesadilla”, dice Alicia Varón, integrante de Abesti Lagunak para la pareja y la niña, que “no ha conocido otra realidad” que la de los constantes bombardeos. Él “encuentra dificultades para ejercer su profesión de periodista, Israel ha asesinado a más de 210 reporteros en la franja”. Además de que algo tan cotidiano como cargar el teléfono móvil “les supone un esfuerzo sobrehumano, se alimentan casi a base de patatas porque es lo más asequible, pero se han disparado los precios de todo”. Situación límite que les pasa factura. “Ves los vídeos de la niña y te da una pena terrible porque ella va correteando feliz entre las ruinas. Te invade la tristeza...”, señala Alicia Varón. Además, la pequeña Rafif “ha sufrido desnutrición”.

Mohammed y Rafif esbozan una sonrisa.

El peor momento llegó cuando, acatando las órdenes del ejército israelí “se dirigieron al sur, pero se convirtió en una ratonera”. Al regresar, su casa había desaparecido del mapa. “Ahora han alquilado una entre comillas vivienda, también a un precio disparado; lo que faltaba, especulación”, lamenta.

Mohammed y Alaa van actualizando su situación a Carmen Charo, que mantiene al tanto de las novedades al resto de participantes en el grupo. Muchos han realizado aportaciones a título individual y Abesti Lagunak no dudó en mostrar una vez más su espíritu solidario porque “creemos que la música puede ser una herramienta de compromiso y denuncia”. Como las concentraciones de los Lunes sin sol, que llevan a cabo desde hace nueve años para visibilizar su repulsa frente a los asesinatos machistas y la violencia vicaria. Este lunes tendrá lugar otra a las 19.30 horas en la plaza Sainz Indo de Concha en memoria de las mujeres, niños y niñas asesinados en el último mes.

Más que una gota en el océano

En una catástrofe humanitaria de las dimensiones de la que vive Palestina socorrer a tres personas puede representar “una gota en el océano, pero que a ellos les cambia la vida”. Más en la fase que van a afrontar. Agotados tras “más de dos años en la precariedad más absoluta, pasando hambre y frío, sin agua limpia y angustiados ante la posibilidad de padecer cualquier dolencia de salud”, quieren formar parte del próximo grupo que tratará de cruzar a Egipto a finales de mes, para lo cual les piden 2.000 euros por persona. “Si alguien quiere colaborar, que llame al teléfono 688 717 331”, lanzan desde Karrantza en un SOS.