El Museo de Orozko calcula su huella de carbono y diseña un Plan de Acción Climática
En 2025 emitió más de 7 toneladas de CO2 por el consumo de gasóleo y electricidad y se ha adherido a la declaración de Glasgow para avanzar hacia la eficiencia y sostenibilidad
El Museo Etnográfico de Orozko, un espacio cultural público dedicado a preservar, interpretar y difundir el patrimonio rural de la comarca de Gorbeia, solicitó en junio de 2025 su adhesión a la declaración de Glasgow. De esta forma, se ha sumado “al movimiento global de instituciones culturales y turísticas comprometidas con la acción climática” y hace suyo el compromiso de apoyar los objetivos mundiales de reducir a la mitad las emisiones en la próxima década y alcanzar el cero neto lo antes posible y, como fecha límite en el año 2050.
Por ello, y “como institución de referencia para la memoria local”, el Museo Etnográfico de Orozko ha decidido adoptar “un papel activo en la protección del entorno y la transición hacia un modelo más sostenible”. Y, de momento, ya ha dado dos pasos claves. El primero ha sido calcular, por primera vez, la huella de carbono que genera esta infraestructura pública por el consumo de gasóleo y electricidad. El resultado ha sido de y 7,37 toneladas de CO2e (dióxido de carbono equivalente).
Plan de Acción Climática
Este ejercicio ha marcado, explican desde el Museo, “el punto de partida de un proceso de transformación hacia una gestión más eficiente y climáticamente más responsable” y que ha continuado, en segundo lugar, con la redacción de un Plan de Acción Climática que constituye “una herramienta clave para que el Museo Etnofráfico de Orozko integre la sostenibilidad en su gestión, programación y vínculo con la comunidad”.
Este documento se estructura en cinco líneas estratégicas orientadas a conseguir “un futuro resiliente y consciente” y con el objetivo de diseñar un camino “en el que el patrimonio cultural y la acción climática se entrelazan”.
Además, y como firmante de la declaración de Glasgow, reafirma su compromiso “con una cultura regenerativa y un futuro justo para las próximas generaciones” a través de las acciones contempladas en un documento que se concibe como "una hoja de ruta viva, abierta a la mejora continua y al diálogo con el territorio que habita y representa”.
Medir, descarbonizar, regenerar, colaborar y financiar
El primer capítulo corresponde con la medición y contempla: llevar un control mensual del volumen de visitantes y del medio de transporte que utilizan para llegar a Orozko; calcular la huella de carbono anual del museo con herramientas gratuitas; separar todos los residuos (papel, plástico, vidrio, electrónicos) y fomentar su reciclaje; reparar productos y dispositivos para alargar su vida útil; y donar materiales en desuso a escuelas o centros culturales.
Para avanzar hacia la descarbonización, el plan recoge otras cinco medidas: participar en la comunidad energética que promueva el Ayuntamiento de Orozko; cambiar a iluminación con temporizadores en los baños; utilizar productos de limpieza ecológicos y certificados; instalar burletes y cortinas térmicas para mejorar el aislamiento; y usar grifos y sanitarios de bajo consumo y cisternas de doble descarga.
Un tercer eje estratégico es la regeneración con acciones como reforzar el jardín con plantas autóctonas para atraer polinizadores, crear una exposición temporal sobre el cambio climático y patrimonio natural local, reutilizar materiales expositivos en distintos montajes y actividades, organizar una jornada de voluntariado ambiental con la comunidad y usar mobiliario restaurado o de segunda mano en las salas del museo.
La colaboración con otras entidades similares se entiende fundamental para compartir recursos sostenibles, participar en proyectos culturales o turísticos sostenibles en la comarca, difundir iniciativas de sostenibilidad a través de redes sociales, promover el uso de materiales sostenibles entre artistas colaboradores o instaurar un buzón de sugerencias circulares.
Por último, y en lo que se refiere a la financiación, el documento plantea solicitar ayudas de instituciones culturales para proyectos sostenibles, buscar patrocinio o apoyo de empresas locales comprometidas con el medioambiente e invertir en formación del personal sobre sostenibilidad en el ámbito cultural.