El Athletic Club tiene un protocolo de seguridad que detecta y actúa ante cualquier acto de vejación, incluidos los de índole sexual, en el campo. Según explican fuentes del conjunto zurigorri, tras la publicación en redes sociales de denuncias por parte de mujeres de abusos por parte de seguidores rojiblancos, San Mamés Barria es un búnker contra todo tipo de violencia. Si la seguridad privada detecta alguna circunstancia anómala o recibe un aviso se pone en contacto con la Ertzaintza, que es la que decide, tras consultar al coordinador de la policía vasca, si se identifica a la persona para abrir un expediente o directamente se le expulsa del campo.

El coordinador está además ubicado con otros agentes en la Unidad Central Operativa (UCO) de San Mamés, un cuarto provisto de numerosas pantallas conectadas a las cámaras que barren toda la grada. Cualquier circunstancia anómala es detectada al momento y se informa a los agentes que están a pie de campo y a los guardas de seguridad. Y por si fuera poco, en San Mamés Barria no hay zonas de poca visibilidad como puede ocurrir en otros lugares públicos. No hay espacios para la violencia y, desde luego, nunca se han detectado agresiones o abusos sexistas, explican.

Expulsión de Herri Norte

Desde el club se quiere a su vez mostrar “tolerancia cero con cualquier acto delictivo y con los de este tipo en particular”. Además, recuerdaque Herri Norte fue expulsado de San Mamés cuando se aprobó la normativa que controla el acceso de ultras a los campos de fútbol y que cualquier distintivo del grupo es retirado del campo cuando se detecta. Los miembros de Herri Norte tampoco tienen acceso a las entradas en casa o fuera.

Por todo, ello pidieron que no identifique a la actual grada de animación con HNT o los hechos de los que se acusan a algunos de sus miembros: “Que quede claro que no tienen nada que ver”.