'Arde la niebla', la exposición sobre el accidente de 1962 en el Puerto de Orduña llega a la ciudad
El Museo inaugura el 16 de enero el proyecto fotográfico del Endika Díaz sobre la tragedia que acabó con la vida de cuatro integrantes de la Orquesta Compostela
El Puerto de Orduña, uno de los santuarios del ciclismo debido a sus desafiantes pendientes, está considerado también un punto negro vial. Y, entre sus muchos tramos, destaca la conocida como ‘La Curva de los Gallegos’. Este lugar recibe su sobrenombre por el trágico accidente acontecido el 24 de julio de 1962. Ese día, el microbús que transportaba a la Orquesta Compostela al concierto que ésta iba a dar en la Casa de Galicia de Bilbao se salió de la carretera en la primera curva del puerto y cayó por el acantilado doscientos metros al vacío, cobrándose la vida de cuatro de sus integrantes.
La niebla densa que siempre baña el Puerto de Orduña fue uno de los principales causantes de la tragedia. Las almas de Juan Fernández Barros, Paulino Prado, José Casal Brea y Jesús Sánchez Picón yacen, desde entonces, en un precioso hayedo de esta escarpada carretera que comunica Bizkaia con Castilla y León, más concretamente con la provincia de Burgos. En su recuerdo se colocó, incluso, un monolito con los nombres de los fallecidos.
Más de seis décadas después, el Museo de Orduña recibe la exposición ‘Arde la Niebla’, un proyecto con el que el fotógrafo amurrioarra Endika Díaz documenta y muestra ese espacio, los restos del accidente que aún permanecen en el lugar y los lugares aledaños. Un enclave que, sin duda, está impregnado de un aura mágico y que provoca, a quien lo transita, una sensación de vértigo, pero, al mismo tiempo, ofrece la posibilidad de disfrutar de unas imágenes únicas de todo el valle.
Inauguración el 16 de enero
‘Arde la niebla’ ha sido premiado en el primer certamen de fotografía del País Vasco argazkia.eus en octubre de 2024 y también ha sido expuesto en su localidad natal, Amurrio. El proyecto en el que dos pueblos, el vasco y el gallego, se encuentran inevitablemente unidos por un accidente recala ahora en en el Museo Orduña “y será el cierre y la cuadratura del círculo de una iniciativa en la que el fotógrafo lleva trabajando desde el año 2020, un trabajo que nació en Orduña y que estaba destinado a morir también en la propia ciudad de Bizkaia”, destacan desde el equipamiento cultural.
La colección fotográfica que habla de la memoria, del duelo, del miedo, de la energía de los espacios y de la carretera como metáfora de la vida será inaugurada a las 19.00 horas del próximo viernes, 16 de enero. Allí estará, para dar explicaciones, el propio autor del proyecto, el joven Endika Díaz García que vive a tan solo 15 kilómetros de distancia del Puerto de Orduña y que, además, procede de una familia gallega. Estará acompañado por el responsable de la Sala de Exposiciones Artísticas del Museo Orduña Hiria Museoa, Koldo Badillo, y el acto contará con la actuación del músico orduñés Eriz Pérez, que tocará algunas canciones en directo durante el evento.
Presentación del Fotolibro
El fotógrafo aprovechará también la cita para la presentación del fotolibro relativo al proyecto, cuyo título es también ‘Arde la niebla’, y que para la fecha de la inauguración estará recién publicado. Ha sido diseñado por el reconocido diseñador gráfico Jaime Narváez y consta de 92 páginas que alternan fotografías en blanco y negro e imágenes en color.
Es de destacar que el epílogo del fotolibro está escrito por Dolores Vázquez Vilameá, hija del chófer del microbús accidentado en 1962 en el Puerto de Orduña que, a buen seguro, suma más emotividad, si cabe, a un proyecto visual que pone en foco en un suceso que unió en el dolor a la población vasca y gallega.
Su regreso a la actualidad viene de la mano de la visión, el enfoque y el tacto de Endika Díaz García, un fotógrafo que reconoce sentirse conmovido “por los trabajos introspectivos y la fotografía de espacios”, y muy especialmente la de aquellos lugares y escenarios “en los que han ocurrido sucesos relevantes o dramáticos”. Y, lamentablemente, así ocurrió en el Puerto de Orduña.