Bilbao - Hijo de un empresario de la hostelería de toda la vida en Bilbao, Héctor Sánchez, estudió Derecho y trabajó durante años en el grupo de empresas en las que estaba Casa Vasca. Padre de familia, Sánchez reconoce ser un cocinillas, al que le gusta trastear entre fogones. Ha tenido la oportunidad de adentrarse en la Asociación de Hostelería de Bizkaia bajo la batuta de Ángel Gago, al que admira y respeta. Desde finales de junio ha cogido las riendas de la asociación “con ilusión”. Asegura que no llega con la intención de cambiar nada. “¿Lo que funciona para qué cambiarlo?”, plantea. Sin embargo reconoce en DEIA que siempre hay cosas por mejorar.
¿Cómo ha sido el aterrizaje?
-Bien, llevaba un tiempo con Ángel Gago, el actual presidente de la asociación, compartiendo muchos actos, trámites, actuaciones con instituciones. Uno ya sabe más o menos lo que hay, aunque hay que enfrentarse al cargo.
En la última entrevista de Gago dijo: “Si no lo tuviese claro no le hubiera dejado a Héctor”.
-Es muy de agradecer, además de escrito y dicho en público a mí ya me lo había trasladado personalmente. Que una persona del nivel de Ángel Gago diga eso es de orgullo.
¿Temen que les comparen?
-No, somos dos personas diferentes con caracteres diferentes... pero en cuanto a ideario, a pensamiento en lo que entendemos que debe ser el asociacionismo, somos iguales. ¿Cree que aguantará 35 años al frente de la asociación como Gago?
-(Risas). Ya sé que me jubilaré tarde pero tanto....
¿Qué quería decir su predecesor cuando le dijo que no fuera muy sincero?
-Lo que quiere decir es que las verdades hay que decirlas, porque a la gente no le puedes mentir y decirle lo que no es. Lo que hay que cuidar es la forma de decirlo.
¿Pero al que incumple la ley le recriminará?
-Por supuesto. Al que incumpla tiene un problema y tiene que cumplir.
¿En qué temas se está centrando?
-Hay diversos ámbitos. El institucional es uno. Ahora en Bilbao está el tema de la modificación de la ordenanza para las zonas saturadas de locales de hostelería. En ese tema añadiremos aportaciones.
También ha sido una legislatura intensa con el Gobierno vasco.
-Sí, sobre todo en lo que respecta a la Ley de Turismo que yo creo que ha sido un hito importante. Nos ha llevado unos años de conversaciones, pero al final se ha conseguido sacar a la luz.
¿Hay más temas que abordar?
-Los hay. Hay que abordar la Ley de Adiciones, que tiene que tener un desarrollo reglamentario.
¿Los bares de día han marcado un antes y un después en la hostelería?
-En Bilbao sí. En estos momentos hay una densificación y por eso el Ayuntamiento ha decidido delimitar la apertura de nuevos negocios. Creo que se estaba perdiendo el equilibrio de ciudad, ese que tiene que haber de usos mezclados.
Hosteleros de toda la vida afirman que la tarta no da para todos.
-El problema es que aunque la tarta es mayor, hay más locales y el cacho a repartir al final es más pequeño. Puede que en barrios, Santutxu, Matiko... haya bajado el número de locales, pero se compensa con lo que hay en el centro de Bilbao.
Hay quien se queja de que algunos no cumplen los horarios.
-Los habrá, como hay quien circula a 140 cuando el límite es 120. Siempre hemos dicho al hostelero que si incumple que no solo se perjudica él, si no también al resto.
¿Cree que el Ayuntamiento ha sido a veces demasiado permisivo?
-No. Lo que se ha hecho se ha hecho bien. El tema es que hay que cumplir las normas, tanto por un lado como por el otro.
¿La noche bilbaina está muerta?
-Los hábitos han cambiado y, por lo tanto, también el ocio nocturno. Las costumbres sociales son diferentes y la Ley Antitabaco también obligó a cambiar los hábitos. Los precios de las consumiciones han provocado que la gente no entre en los bares... La juventud ha optado por el botellón.
Otro tema complicado.
-Lo es, pero creo que es necesario abordarlo. Hay que hacer una reflexión. No creo que ciudades como Bilbao quieren ofrecer la imagen que a veces ofrece.
¿La solución son los botellódromos?
-No, hay ciudades en las que sí se han puesto pero no creo que sea esa.
La hostelería no será lo que fue.
-Claro que no. Ni la forma en la que se da el servicio, ni lo que se consume, ni el trato que da el hostelero al cliente...
¿El cliente tiene siempre la razón?
-Aunque no la tenga hay que dársela. Eso es lo único que no ha cambiado en la hostelería. El hostelero vive del cliente, aunque tampoco hay que aguantar todo.
Vamos, que el hostelero aguanta.
-Sí, aunque también el cliente puede reclamar al hostelero que le regale una sonrisa o un buenos días.
¿Podemos presumir de buena hostelería en Bizkaia?
-Sí, pero se puede mejorar.
¿Qué le parece que se controle la emisión de tiques en los bares?
-Me parece bien, pero siempre que se exija en el resto de los negocios. No concibo que se sancione a hosteleros por no emitir tique y no se controle en otros negocios en los que nunca o casi nunca dan ni facturas ni tiques. No es justo.