Berango

EN escena, Faustina, "bicicleta y amiga", y Eneko Etxebarrieta. "Faustina tiene la facultad de hablar mediante el timbre y juntos invitamos a los niños y niñas a que vengan con nosotros a pedalear por el mundo", indica el coprotagonista de esta historia, Eneko Etxebarrieta, que en Faustinarekin munduratuz-Mundoreando con Faustina cuenta su experiencia de dar la vuelta al mundo en bici. Durante cuatro años recorrió 46.000 kilómetros y atravesó 32 países. Esta tarde, el Berango Antzokia -a las 18.00 horas, y con entrada gratuita- acoge esta sorprendente obra de teatro infantil.

"Vamos pedaleando el mundo mientras aparecen en pantalla imágenes de lugares y personajes reales de mis viajes con los que interactuamos y nos suceden cosas. Así, subimos al Himalaya y nos encontramos con una familia tibetana y sus yaks, acampamos junto a la Muralla China, recibimos ayuda de aborígenes australianos? El guión es muy divertido y está lleno de aventuras, el sonido ambiente potencia las diferentes atmósferas, y la guinda es la música de Bingen Mendizabal, todo un finalista de los Goya a la mejor composición, quien ha hecho un trabajo maravilloso", comenta Etxebarrieta.

Esta obra de teatro en euskera forma parte del proyecto Acercando el mundo, con el que tanto el autor de este montaje como su mujer Miyuki Okabe -a la que conoció en su aventura sobre dos ruedas y que se unió también al viaje- pretenden dar a conocer la cultura y la riqueza de los infinitos rincones del globo terráqueo. "Tenemos mucho material fotográfico y audiovisual de nuestros viajes y lo hemos utilizado tanto para la página web del proyecto, (www.acercandoelmundo.com) como para realizar las proyecciones. Esto funciona muy bien con jóvenes y adultos pero hemos descubierto que para acercar el mundo a los niños, con la imaginación todavía muy viva, hay caminos más adecuados. Es mucho mejor sugerir que mostrar, y hay que entrarles por ahí, eso lo aprendí con mis hijos en casa", considera este gasteiztarra. Y es que Etxebarrieta aplica en su casa "una filosofía muy particular" de "cero televisión". A partir de ahí, surgió la idea de crear la obra Faustinarekin munduratuz. "No nos gusta lo que se les ofrece a los niños y hace un par de años tapamos este aparato con una sábana que solo quitamos de vez en cuando para mostrarles una película o algo que nos parezca interesante", explica. "Olvidada la televisión tenemos más tiempo para contarles las aventuras que nos han ocurrido en los viajes. Les encantan, viven estas historias con una intensidad que no les da la tele, y creemos que aprenden mucho. Se me ocurrió que si este recurso pedagógico funcionaba así con ellos también lo haría con los demás. Empecé a pensar en preparar algo para niños y niñas y llegué a la conclusión de que el mejor camino era el teatro", describe Etxebarrieta, que estudió en la Escuela de Cine y Vídeo de Andoain y también Magisterio. Con la ayuda de Teatro Paraíso, una compañía de teatro infantil alavesa referencia en el Estado -que el año pasado se hizo con el Premio Nacional de las Artes Escénicas para la Infancia y la Juventud- fue posible que Eneko y Faustina pudieran recorrer los teatros.

Un objetivo educativo En esta función "el factor pedagógico es fundamental". "Soy maestro y además he contado con el asesoramiento de algunas compañeras. Ofrecemos a los niños y niñas el ejemplo de un estilo de vida sano, relacionado con el deporte no competitivo, que promueve el deseo de descubrir y aprender cosas y pone en valor el esfuerzo personal necesario para avanzar", destaca. "La bicicleta lo simboliza, es un vehículo accesible y sencillo, pero que con el valor añadido de su esfuerzo y de su deseo de conocer les puede ofrecer algo tan maravilloso como vivir aventuras y conocer el mundo, su gente y culturas. Es una filosofía opuesta al consumismo que están recibiendo permanentemente a través del bombardeo publicitario", opina Etxebarrieta.