Aburto: "Estoy bien pero todavía me queda tiempo de rehabilitación"
El alcalde de Bilbao regresa hoy a la vida pública tras reincorporarse a su labor en el Ayuntamiento el martes
El homenaje a través de una placa en el Centro Municipal de Castaños a Begoña Arroyo ha sido el primer acto público del alcalde de Bilbao, Juan Mari Aburto, tras someterse a su tercera intervención de cadera el pasado 9 de marzo. Entonces anunció que estaría unos dos meses de baja y así ha sido. "Todavía me queda tiempo de rehabilitación pero me encuentro bien. Estoy ilusionado y me encuentro con muchas ganas", ha asegurado el primer edil que ha notado grandes diferencias respecto a sus anteriores operaciones. "Las sensaciones que tengo son mucho mejores", ha puntualizado.
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Apoyado en una muleta, Aburto se ha mostrado "muy contento" de regresar a sus responsabilidades en la gestión municipal. Durante el tiempo que ha permanecido alejado de la primera línea, el alcalde ha afirmado que ha seguido la actividad municipal y desde el martes que volvió al trabajo en su despacho ha estado realizando trabajo interno, "estando en contacto directo con la actividad" ya que todo se ve "mejor estando en contacto con la gente".
Agradecimiento
En su primera comparecencia pública ha tenido palabras de agradecimiento para su equipo por "llevar adelante los proyectos sin que ninguno se haya parado". Entre las citas que se ha perdido está el recibimiento al Surne Bilbao por su segundo campeonato europeo consecutivo pero "era consciente que estando de baja mi sitio estaba en otro lugar" y Amaia Arregi, su sustituta durante este periodo, "lo ha hecho todo perfectamente".
La intervención de cadera a la que se sometió el 9 marzo fue la tercera de estas características a la que hacía frente el alcalde de Bilbao. Y ya cuando anunció que tendría que pasar por quirófano, Aburto subrayó que estaría de baja todo el tiempo que le recomendasen los médicos ya que parte de los problemas de salud que sufría tenían relación con no haber estado convaleciente el tiempo requerido en las anteriores ocasiones. En esta ocasión ha sido “más disciplinado” porque como manifestó el pasado 19 de febrero cuando comunicó públicamente que sería operado de nuevo en anteriores ocasiones “he vuelto excesivamente pronto a trabajar”, al regresar apenas mes y medio después de las intervenciones.
Placa conmemorativa
Un aurresku de honor ha dado la bienvenida a Juan Mari Aburto a su primer acto oficial. Acompañado de los concejales Eider Inuntziaga, Itxaso Erroteta, Asier Abaunza, Nora Abete, Xabier Fernández, Esteban Goti y Ana Viñals, así como el consejero de Seguridad Bingen Zupiria que ha acudido por su estrecha relación con el grupo, el alcalde de Bilbao ha puesto en valor el trabajo que realizó durante décadas Begoña Arroyo.
Fundadora de Salbatzaile Dantza Taldea, esta bilbaina fue una mujer que “siempre quiso sacar nuestra cultura a la calle”, ha expresado el primer edil que ha añadido que “nos enseñó el camino” de puesta en valor de la cultura vasca. El espacio donde se ubica la placa conmemorativa en honor a Begoña Arroyo es el Centro Municipal de Castaños, el antiguo lavadero y posterior mercado.
La labor que efectuó Arroyo durante décadas se mantiene viva hoy en día con más de “200 dantzaris” que continúan el legado que comenzó “enseñando a bailar a sus hijos y a los hijos de sus amigos”. “Con 14 años formaba parte del grupo de catequesis de la parroquia y el director tenía en su despacho una ventana que daba a un frontón al que venía Víctor de Olaeta a enseñar danzas a los chicos y yo miraba qué era lo que les enseñaba”, contó en una entrevista para DEIA la propia Arroyo en 2018.
El mercado que fue el actual centro municipal es un espacio muy especial para Salbatzaile Dantza Taldea ya que como ha recordado la nuera de Begoña Arroyo, Garbiñe Altuna durante el homenaje, “en la primera planta es donde estuvo ensayando el grupo durante muchos años”. Por eso, la placa en este espacio “es el gesto de reconocimiento y respeto” del barrio de Castaños a una persona como Begoña Arroyo que a lo largo de su trayectoria fue la maestra de decenas de dantzaris a quienes implantó la semilla de las danzas vascas.