BILBAO. Con el objetivo de conseguir "una mayor transparencia", la coalición soberanista ha solicitado las cuentas del museo entre los años 2011-2015, sus correspondientes auditorias, así como las aportaciones realizadas por cada uno de los patronos. También se ha solicitado, si lo hubiera, el Plan de Negocio y las actas del presente año.

"A día de hoy la opacidad es total. A los grupos de la oposición nos piden confianza ciega a la hora de inyectar dinero en el museo. Nos piden nuestro aval cuando no sabemos cuál es el fin de esas ayudas económicas", ha denunciado el concejal Lander Etxebarria.

Etxebarria ha considerado "imprescindible acceder a toda esa información para iniciar un debate serio sobre el futuro del museo, un debate que, durante todos estos años, no se ha dado". En ese sentido, ha advertido de que "la ausencia" de ese debate "ha llevado a la situación actual, "a un escenario en el que el museo no tiene un proyecto claro y cuyas cuentas no son nada transparentes".

"El último ejemplo lo tuvimos en el Pleno de octubre, cuando se aprobó una nueva inyección de75.000 euros, un Pleno en el que no se aclaró el objetivo de la ayuda. De hecho, tuvimos que escuchar frases por parte del equipo de gobierno como 'no le dé más vueltas a la cuestión y vote sí' cuando preguntamos por la finalidad de los 75.000 euros", ha dicho.

Ante esa "falta de transparencia", EH Bildu ha solicitado la comparecencia del teniente de Alcalde y representante del Ayuntamiento en el Museo Marítimo, Ricardo Barkala, para que "nos aclare cuáles han sido las cuentas de 2015, cuál es el Plan de Negocio para 2016 y cuáles son las propuestas del Gobierno para que el Museo no encalle".

Asimismo, la coalición llevará el asunto al pleno de noviembre porque quieren "un debate con los datos sobre la mesa". Según Etxebarria, el Ayuntamiento "debe afrontar con urgencia el debate sobre la viabilidad o no del Museo Marítimo, sobre su forma jurídica y sobre el coste que el Ayuntamiento debe asumir por dicho Museo".

Según ha afirmado, lo más importante es que dicho debate "se debe afrontar con todos los datos sobre la mesa, a la vista de todos los bilbainos y entre todos los grupos municipales, sin encerrarlo entre las cuatro paredes del Museo o las de Sabin Etxea".