BILBAO - En un año 442 mujeres han recibido algún tipo de atención de los servicios del Área de Igualdad del Ayuntamiento de Bilbao para superar una situación de violencia de género en cualquiera de sus formas. De estas, 250 son casos nuevos. Mujeres que por primera vez han sido víctimas o han tomado ahora la decisión de pedir ayuda. En Bilbao hay nueve pisos de acogida con 43 plazas para amparar situaciones de desprotección. Además, la Carta de Servicios de Violencia de Género ofrece a las mujeres diferentes recursos asistenciales, desde el acompañamiento al asesoramiento psicológico, legal o económico. La concejala de Igualdad, Cooperación, Convivencia y Fiestas, Itziar Urtasun, siente que “nosotros somos como su médico de cabecera y el SMUS (Servicios Municipales de Urgencias) son las urgencias”.

El Ayuntamiento de Bilbao tiene activado un protocolo de actuación para que en el momento en que una mujer denuncie una agresión sea asistida. Urtasun explica que “hay varios caminos para acceder a los servicios municipales. Puede dirigirse a través de la Policía Municipal cuando van a poner la denuncia y también a través de los servicios de urgencia”.

Desde el momento en que la Policía Municipal ve una mujer que está denunciando violencia machista, informa al SMUS que es quien acompaña a la mujer en el primer proceso. Son ellos quienes deciden qué actuaciones deben ponerse en marcha de manera urgente. “Por ejemplo, si es preciso como ocurrió la pasada semana en la agresión a una mujer en la Avenida del Ferrocarril se hace un acompañamiento a los servicios sanitarios. Esa información se pasa después al Área de Igualdad desde donde se le explica a la mujer todos los servicios que están a su disposición”, explica Urtasun.

En los primeros cuatro días las responsables de este negociado están al corriente de la situación para prestar todo el apoyo a la víctima. “Al principio la mujer está en shock y hay que dejarle que reflexione”, apunta la concejala. En los pisos municipales pueden estar cuatro meses con una prórroga de otros cuatro si fuera necesario. “En ese tiempo nosotras trabajamos con educadoras que ayudan a esa mujer a poder rehacer su vida y ser autónoma. Se le hace un acompañamiento y en muchos casos también se intenta gestionar las prestaciones económicas si las necesitaran”, relata la concejala de Igualdad.

La problemática que presenta cada mujer tiene una casuística diferente que requiere una atención distinta porque hay quienes tienen menores a su cargo, o mayores dependientes. Algunas pueden vivir en casa de sus padres, pero otras necesitan salir de la casa y no tienen un lugar al que recurrir.

Afortunadamente, según expresa Urtasun, las 43 plazas en pisos de las que dispone el Ayuntamiento para estos casos están al 50%, entre otras cosas porque las mujeres van rotando y a lo sumo pasan ocho meses en estas viviendas. Suele pasar alrededor de año y medio, según informan en el Área, hasta que la víctima consigue recuperarse. “Es difícil hablar de éxito o fracaso, los éxitos se marcan cuando la mujer puede vivir ya correctamente y de forma autónoma”, dice.

En otros casos, un 10% recurren a la Cartera de Servicios para hacer una consulta. “Atendemos a mujeres que están en situación de conflictividad conyugal. Pero, a veces, la conflictividad conyugal lleva aparejada una violencia de género. Por eso piden asesoramiento jurídico. Ahí la abogada, muchas veces, observa algo más y nos las vuelve a dirigir. Hay veces que esa mujer no se atreve a expresarlo. Porque no solo hay violencia física, hay otro tipo de violencias y de dependencia de la que no pueden salir”.

Siempre la mujer es la que toma la decisión aunque a veces los vecinos también colaboran y “en eso estamos intentando concienciar a la ciudadanía. Porque la mayor parte de la violencia machista ocurre en casa no en la calle”.