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“Nos ocupamos de que no se despisten”

Una Patrulla de la Guardia Civil regula el tráfico recreativo desde el Euskalduna hasta la bahía del Abra

“Nos ocupamos de que no se despisten”

El muelle de Olabeaga a la altura del Museo Marítimo es el punto de partida de la patrulla de la Guardia Civil encargada realizar labores de vigilancia desde el puente Euskalduna hasta la bahía del Abra. De allí sale una patrullera específica de rescate de 21,2 metros de eslora y 5,5 metros de manga fabricada en 2014 que a su vez porta una lancha auxiliar y de la que va a bordo un grupo de entre cuatro y cinco agentes. “Nosotros realizamos una labor más orientada a la prevención, de estar ahí molestando para que la gente esté alerta. Estos controles tienen especial importancia los fines de semana, en los que la actividad de artefactos lúdicos es más frecuente”, comenta el teniente jefe del servicio marítimo provincial en el momento de subir a bordo de la embarcación.

La cabina la ocupan un mecánico, el piloto y un radarista. La estancia incluye en su interior instrumentos y equipación suficiente como radares, radio VHF, anemómetro, GPS o sistemas de seguimiento de embarcaciones para no tener que abandonar su interior durante el patrullaje. El vehículo está también habilitado para que los tripulantes pueden descansar, con un camarote que se encuentra escaleras abajo de la cabina, equipado con camas y despensa.

El procedimiento que aplican es informativo en primera instancia. “Cuando divisamos una de estas embarcaciones de carácter lúdico, nos aproximamos y le damos el alto con la única intención de hacerle entrega de un dosier con la normativa vigente y recordarle brevemente las principales directrices de seguridad, sobre todo el tema de la iluminación durante el horario nocturno”, apunta el máximo responsable del servicio marítimo en Bizkaia.

Durante el recorrido, comentan haber divisado cerca del Puente Colgante una piragua con estabilizador incorporado. “En casos como este, en lo que se advierte que el vehículo porta equipamiento propio de travesías largas, se pregunta el itinerario que se tiene intención de seguir”, detalla.

Al tratarse de un día entre semana el trayecto es calmado y apenas se contabilizan tres embarcaciones. “Los periodos de mayor concentración son los días festivos, con todo el tema de las excursiones y empresas de alquiler de material, y las tardes, con las traineras de los equipos de remo entrenando”, afirma uno de los cabos que forman parte de la patrulla, que a su vez es el encargado de pilotar la embarcación. “Los remeros son gente experimentada, que conocen la zona dada la gran tradición que este deporte tiene aquí, pero hay que tener cuidado porque vistas la diferencia en cuanto dimensiones entre sus botes y otras embarcaciones como estas, te echas enseguida encima y no les ves”, explica.

Una de estas patrullas fue la encargada de rescatar a ocho remeros de los clubes de remo de Getxo y Santurtzi el febrero pasado en Astrabudua, tras fracturarse la embarcación en la que navegaban debido a las fuertes rachas de viento y al mal estado del mar. En abril, 23 escolares del colegio de El Regato fueron rescatados en la bahía de Plentzia cuando el viento les arrastraba mar adentro tras perder el control de su embarcación y no poder regresar a tierra.