BILBAO - Los grupos de la oposición en el Ayuntamiento de Bilbao mostraron ayer su preocupación por los problemas de convivencia que se están produciendo en Maestro García Rivero y coinciden en que es preciso “regular la concesión de licencias en la villa”.
El portavoz de EHBildu, Lander Etxebarria, señala que “esto viene de una política de alentar un crecimiento desproporcionado de la hostelería y una diferente exigencia en las condiciones”. Además, Etxebarria añade que “no hay un control”. A su juicio, todo esto tiene que ver “con la desafortunada política del gobierno municipal de abrir la posibilidad a la apertura de locales de limitada explotación y baja exigencia lo que ha producido un desequilibrio”. En su opinión, la solución pasa por establecer una moratoria como se ha hecho en el Casco Viejo pero también apunta que “el verdadero problema lo tienen los vecinos”.
Oskar Fernández, concejal del PP, señala que “lo que ocurre en esta calle es muestra de algo latente y es un problema que tiene que ver con el equilibrio entre el ocio y la calidad de los vecinos”. A su juicio, se trata de “una mala modificación de la ordenanza de hostelería. Somos conscientes de que existe un problema y ahora mientras no se intervenga en la norma lo que se tiene que hacer es vigilar que se cumpla”.
Desde Udalberri-Bilbao en Común, “entendemos que lo que ahora sucede en la calle García Rivero, no es un problema aislado, ya que ocurre en distintas zonas de la villa; es por tanto un problema que tiene su raíz en el modelo de ciudad de servicios que desde hace dos décadas lleva diseñando el PNV”.
Tal como asegura Carmen Muñoz, portavoz de Udalberri, “no compartimos el modelo de ciudad de servicios que está diseñando este Consistorio, ya que no busca el necesario equilibro entre comercio y hostelería y roba espacio a iniciativas socio-culturales”.
La concejala de Ganemos Conchi García, señala que “el conflicto en la calle García Rivero, que es entre bares, demuestra la necesidad de repensar la categorización de los grupos de los locales hosteleros. Ahora mismo, las cuatro categorías con distintos horarios de apertura y cierre son fuente de conflicto dentro del propio sector y también con el vecindario”. García señala que “es necesario que el sector hostelero acate y respete el horario de su grupo mientras ayuntamiento, bares y ciudadanía buscan un equilibrio”. - O. Sáez