Bilbao - El departamento foral de Obras Públicas ha actuado ya o está trabajando para mejorar las condiciones de 20 de los 25 puntos negros que, según los registros que elabora el departamento de Seguridad del Gobierno vasco, se localizaron en el territorio el año pasado. Tres de los tramos más peligrosos de Bizkaia están actualmente en fase de estudio técnico para conocer a qué se debe su alta tasa de accidentalidad y los otros dos, localizados en la carretera de la ría, no son de competencia foral.
Así lo explicó ayer la diputada de Obras Públicas y Transporte, Itziar Garamendi, que compareció en Juntas Generales a petición del PP para dar cuenta de las actuaciones efectuadas desde el departamento para mejorar las condiciones del tráfico en estos enclaves. "El departamento ha actuado, actúa y seguirá actuando con responsabilidad, tal y como demuestran los datos de reducción de la tasa de accidentes", destacó Garamendi, quien equiparó estas cifras "a los países más avanzados de Europa, como Reino Unido, Suecia, Dinamarca o los Países Bajos".
En los tramos en los que ya se ha actuado, Garamendi informó de que se ha logrado reducir la tasa de accidentes en la mayoría de ellos. Para los tramos en los que se está trabajando en este momento, añadió, "hará falta un tiempo para medir si las medidas han sido efectivas".
"Dentro de las posibilidades presupuestarias", la diputada de Obras Públicas desgranó que se han ido adoptando medidas para combatir la siniestralidad en la red foral vizcaina, bien construyendo nuevos viales, reparando otros y llevando a cabo labores de mantenimiento en todos ellos a lo largo de los últimos años.
La autopista A-8 concentra nueve de los 25 puntos negros de Bizkaia, en la zona del polideportivo del Fango, a su paso por Bilbao; en las curvas de Zorrotza, y el puente de la playa de La Arena y sus alrededores hasta Cobaron, tanto en un sentido de la circulación como en el otro. Con obras de repavimentación, reparaciones puntuales del firme y el proyecto integral de regeneración inmediata que se ejecuta desde noviembre, se ha logrado reducir su índice de peligrosidad hasta a una sexta parte, como es el caso del tramo que discurre frente al Fango.
También se está mejorando la seguridad vial en la BI-625, entre Basauri y Arrigorriaga. El corredor del Txorierri -N-637- registra otros cuatro puntos negros, en los que se está llevando a cabo una regeneración integral y se han hecho reparaciones puntuales en el entorno de Kukularra. En los cuatros tramos más peligrosos de la carretera de La Avanzada se han ejecutado mejoras de seguridad vial y reparaciones del firme, además de estar prevista la remodelación de la intersección de Artaza.
En la subida al puerto de Barazar se ha regulado la capa de rodadura y se ha cambiado la señalización vertical relativa al límite de velocidad y los adelantamientos, mientras que en los accesos a Bilbao por Miraflores y en el eje del Ballonti también se han realizado mejoras.
Por otra parte, la Diputación está realizando un estudio técnico en los dos puntos negros de la N-240, en Usansolo, y en la rotonda de Trabika, en Mungia, para conocer exactamente por qué ocurren los accidentes en estas zona. Y es que, tal y como recordó la diputada foral de Obras Públicas y Transportes, en los siniestros inciden la carretera, el vehículo, el conductor y la climatología. Según destacó, el estado del víal interviene como único factor en menos de cuatro de cada diez accidente accidentes de tráfico y, combinado con otros, en el 12%.