SONABAN los txistus, solemnes, en Miribilla, el barrio que asoma la cabeza y que abraza el nuevo Bilbao escarpado. Era día de fiesta, de inauguración. Iñaki Azkuna, con ese porte british que le caracterizó, comandaba la comitiva. A su lado, Odón Elorza, invitado de honor. Excepcional. Bilbao dedicaba una calle a Donostia. Cosas de Azkuna y del hermanamiento entre ciudades. Un bonito gesto cuando menos. La música envolvía a los dos alcaldes, iconos de ambas ciudades. La A-8, sin conos, acortada, en pleno Bilbao. "Nos dedicó una calle a San Sebastián, hubo txistularis en la inauguración y todo. ¡Pero menuda calle!.
Estaba casi sin acabar. Daba a una zona verde todavía sin edificar", sonríe con el recuerdo Odón Elorza, regidor de Donostia entre 1991-2011. El alcalde eterno. Como Azkuna. Apagado el rito del estreno, la sorpresa y el soniquete sinfónico, el encantamiento y la hipnosis se quedó en la carretera. Cenicienta. "Cuando volvimos en coche hacia San Sebastián, pensamos: ¡joder vaya calle nos ha dedicado! Espero que ahora sea una gran avenida", bromea Odón sobre "un gesto muy suyo. Un guiño a nuestra ciudad".
Repasa la memoria de Elorza, que echará de menos a Iñaki, un amigo, "que como buen bilbaino decía que Bilbao estaba muy por encima de San Sebastián, igual que le ocurría con el Athletic y la Real. Era parte de esa rivalidad, de ese pique sano". El afecto entre ambos políticos era mutuo. A falta de una calle, Odón regaló a Azkuna "una trainera a escala con los colores de nuestra ciudad. Le gustó mucho".
Reconoce Odón Elorza, impactado por la noticia del fallecimiento de Azkuna, que Bilbao no podía tener un alcalde mejor. Estaba hecho para Bilbao y Bilbao para él. "Siempre tuvo un sentido del humor socarrón, un tanto británico. Representaba la idiosincrasia de lo que es un bilbaino. Era el alcalde perfecto para Bilbao. Un hombre de traje. Un alcalde de verdad, con esa elegancia británica". Desde ese estilo tan particular, Elorza dice que Azkuna "situó la ciudad entre las más representativas a nivel europeo" y tiene claro que Azkuna "fue el alkate de Euskadi. Qué voy a decir, le dieron el premio al Mejor alcalde del mundo. Y merecido. Eso lo dice todo sobre su capacidad de gestión".
los derbis "En lo personal siempre tuvimos buena química, incluso en los derbis. Yo iba más a San Mamés que él a Anoeta. Él era más tranquilo que yo.
Confiaba mucho en el Athletic. Yo sufría más en el palco porque soy más impulsivo y más nervioso. El año en el que bajamos a Segunda, el Athletic nos ganó en San Mamés. Estuvo absolutamente cariñoso", rememora Odón Elorza sobre alguien a quien describe como "un hombre honesto, rotundo y coherente que decía lo que pensaba fuera el tema que fuera". El político socialista también reflexionó sobre la impronta de Azkuna en tiempos complicados para la sociedad vasca. "Fue un hombre que impulsó la prosperidad y la paz en Euskadi". En el horizonte, sin la figura de Azkuna, Odón enfatiza que su marcha "dejará un gran vacío. Supo soportar un gran sufrimiento para estar en la ciudad. Un orgullo de alcalde. "Le echaré de menos", se despide Odón Elorza sobre el hombre que dedicó una calle a su ciudad.