Antes de ser elegido Mejor Alcalde del Mundo y antes de serlo por primera vez solo de Bilbao, Iñaki Azkuna ya había marcado su impronta de buen hacer y de gestor eficaz en otros ámbitos, especialmente en el mundo sanitario, tanto en la dirección del hospital de Cruces (1981), más tarde como director de Hospitales del Gobierno vasco: posteriormente, como director de Osakidetza (1983 a 1987) y, por último, como consejero de Sanidad del Gobierno vasco (1991-1999).

Es difícil decir en qué parte de la finísima frontera entre la campechanía y la contundencia expresiva se situaba Azkuna, pero en todo caso transmitía confianza incluso cuando era crudo en la expresión, con frecuencia tan racional cartesiana como directa, poco que ver con las dubitativas volutas y derivas intelectuales de su admirado Unamuno. Al parecer, en una sociedad de medias tintas y de compromiso a medias "tal vez, quizá, es posible, según dónde, cuándo, con qué o con quién?", la claridad del alcalde de Bilbao unida a la comprobada eficacia de su gestión le ha elevado al pedestal de los triunfadores. También en su época de máximo responsable de la Sanidad vasca.

Tras la creación de Osakidetza el 19 de mayo de 1983, Iñaki Azkuna fue nombrado su primer director. Se encontró con una auténtica mezcolanza de ambulatorios, hospitales, servicios y personal sanitarios bajo diferentes propietarios, responsables y gestores municipales, provinciales y estatales. Su primer reto fue unificar aquel maremágnum sanitario bajo un solo gestor, conformando un organismo autónomo que prestara atención sanitaria integral a la ciudadanía bajo un único sistema asistencial utilizando todos los recursos públicos existentes. Atención universal, de calidad y gratuita fue la meta.

Con Azkuna se inició el camino para integrar todos los dispositivos y servicios que progresivamente se fueron transfiriendo al Gobierno vasco hasta conformar el actual modelo sanitario. Cuando en 1988 se produce la transferencia completa de competencias sanitarias al Gobierno Vasco, el puesto lo ocupaba José Manuel Freire, cuyo mandato quedó marcado por la estafa en las oposiciones sanitarias, un feo asunto heredado por Azkuna. "Los socialistas decían que habían sido las oposiciones más limpias de la historia, imposible de falsificar... y el tema estuvo archivado hasta que en 1993 Iñaki se sobrepuso a a todas las presiones y siguió adelante hasta esclarecer totalmente el affaire", explica Jon Lezertua, colaborador muy cercano del entonces consejero de Sanidad. Había tomado posesión de su cargo el 4 de octubre de 1991 y permanecería en él hasta el 2 de enero de 1999, cuando pidió su baja para presentarse como candidato a la Alcaldía de Bilbao. "Tuvo mucho valor y empleó mucho tiempo y esfuerzo ante la comisión de investigación y el Parlamento para limpiar aquel sucio asunto de las oposiciones sin afán de revancha. Hasta le costó una hemorragia digestiva y su ingreso en Basurto", recuerda otro de sus colaboradores.

Durante su mandato, entre otros muchos, cabe citar la apertura de nuevos centros de salud: Txurdinaga, Albia, Otxarkoaga, San Ignacio, Casco Viejo, Abusu-La Peña, San Adrián-Zabala y Bolueta-Sagarminaga? También la reestructuración de los Servicios de Atención Urgente, integración de AP como Servicio de Atención Continuada, la creación del Laboratorio Unificado Comarcal, las autoevaluaciones bajo el modelo EFQM, la transferencia de los servicios sanitarios del Instituto Social de la Marina?

"Estaba empeñado en el desarrollo completo de los centros de salud hasta hacerlos más modernos, más cercanos, más ágiles... en que funcionara bien el médico de familia, en la conexión con los especialistas y de los centros de salud con los hospitales de referencia...", recuerda Lezertua.

También en esta época se presentaron las primeras intervenciones de cirugía por laparoscopia y se produjo un desarrollo progresivo de la cirugía sin ingreso y hospitalización a domicilio... Pero junto a la transformación de Osakidetza en Ente Público de Derecho Privado en 1998 y la publicación en 1997 de la Ley de Ordenación Sanitaria y de Creación de las Unidades de Atención Primaria y de sus jefaturas (J.U.A.P.s), fue sin duda el año 1993 el momento clave de su período de consejero con la puesta en marcha de Osasuna Zainduz, una estrategia global de reforma de la Sanidad Vasca, que la ha encumbrado hasta llegar a ser la joya de la corona del autogobierno vasco en palabras de uno de sus sucesores en el cargo Rafael Bengoa, coautor del programa Zainduz.

Esta fecunda labor organizativa y expansiva -en su etapa se multiplicó por cinco la gestión de fondos y personal- no tenía como la mera ampliación de estructuras sino "conseguir la rutina de la calidad" una frase literal del propio Azkuna que repetía a sus colaboradores más cercanos. "Quería que en el funcionamiento habitual del sistema la maquinaria de gestión y atención estuviera siempre bien engrasada. Rutina de la calidad sanitaria en Osakidetza, nos recordaba con frecuencia".

Sentido común Igual que la ciudadanía ve su trabajo en la Alcaldía con el objetivo de que la municipalidad marche a buen ritmo, del consejero Azkuna sus colaboradores recuerdan que trabajaba constantemente para que las cosas funcionaran simplemente bien, sin grandes alharacas. "Ponía el ejemplo de la muñequera de Michael Jordan. Se hizo una relación de ortopedia con muletas, bastones, muñequeras.... Y en su presentación dijo que Osakidetza lo que tenía que pagar era muñequeras de color carne que sirvieran para una lesión, no las de Michael Jordan de diseño...", recuerda Lezertua, "porque debe haber muñequeras para todos los que las necesiten y si algunos las quiere de diseño que se las paguen ellos". Genio y figura de Iñaki Azkuna, tan directo y hasta a veces brusco como siempre. Puede que haya quien abomine de su dialéctica sin subterfugios florales, pero su éxito innegable se manifiesta en la popularidad inmensa que da una eficaz gestión. Hoy en el Ayuntamiento, ayer en la dirección de la Sanidad vasca, como recuerdan con reconocimiento extendido tanto profesionales de la salud como pacientes.

Ante estos reconocimientos públicos tan unánimes, quienes le conocen y han trabajado codo con codo junto a él, creen que su agudo sentido común le repetirá al oído lo mismo que el esclavo a los generales héroes romanos: "Respice post te! Hominem te esse memento! ¡Mira tras de ti! Recuerda que eres un hombre". Un hombre que gestionaba muy bien el caudal de lo público.