Bilbao - El pasado 12 de enero, en su presentación como nuevo entrenador del Betis, hubo periodistas sevillanos que bautizaron a Juan Merino (La Línea, Cádiz, 1970) como el Zidane bético. Lo hicieron porque el gaditano, hasta entonces técnico del filial verdiblanco, se vio abocado a dar un paso al frente para aceptar la complicada misión de sustituir en el cargo a Pepe Mel y luchar por la salvación de un Betis a la deriva. La afición, en pleno estado depresivo, no vio con malos ojos el ascenso al banquillo del primer equipo de un técnico de la casa.

Porque Merino, que visita hoy San Mamés tras haber dirigido también cuatro partidos al Betis la pasada temporada en Segunda División de manera interina, responde a la figura de un antiguo canterano del club andaluz que militó doce temporadas en el primer equipo bético. Las seis últimas campañas, además, las completó como capitán, convirtiéndose en referente de un equipo al que trata de guiar ahora hasta la permanencia en Primera División.

Para conseguirlo, el Betis cuenta con ocho puntos de ventaja sobre los puestos de descenso, labrados en un último mes cargado de buenas noticias en forma de resultados. Merino, sin embargo, solo piensa en mantener o aumentar la distancia con respecto a la zona de peligro, de la cual pretenden alejarse aún más los verdiblancos a costa del Athletic. El partido, que se antoja trepidante y sumamente atractivo debido al gran momento de forma que atraviesan ambos equipos, marcará el futuro más inmediato de un Betis que no conoce la derrota desde el pasado 30 de enero.

En plena racha Fue entonces, en Anoeta, cuando los ya pupilos de Merino mordieron el polvo por última vez. La Real Sociedad, en un encuentro en el que “merecimos al menos empatar”, según destacó entonces el técnico gaditano, figura por tanto como el último verdugo de un equipo que aterriza esta tarde en San Mamés con la moral por las nubes. Los lamentos del pasado han dado paso a las alegrías que transmite el presente y la ilusión que genera el futuro en el entorno del Betis, donde se confía en dar la sorpresa en San Mamés.

El Athletic, en busca de los tres puntos en su particular lucha por mantenerse en la zona noble de la clasificación, deberá frenar el ímpetu de los chicos de Merino, un canterano convertido en timonel de la nave verdiblanca. - A. Aramendia