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"Te apena salir del Athletic, pero hay que seguir adelante"

"Te apena salir del Athletic, pero hay que seguir adelante"David de Haro

Bilbao. En el Athletic le echaron el ojo cuando era un niño. Kike Ayúcar (Bilbao, 1966) pasó por todas las categorías y compartió esa etapa con uno de los jugadores de mayor proyección que ha pasado por Lezama: Joseba Agiriano, amigo suyo porque ambos eran vecinos de Deusto, que no pasó del debut en el primer equipo. Él tuvo bastante más suerte.

Puede contar sus comienzos en el fútbol.

Yo vivía en Deusto y empecé a jugar en la escuela, el Colegio Público Villar-Palasí.

Ese nombre suena a ministro de Franco, ¿no?

Sí, cuando todavía éramos muy pequeños me acuerdo que los viernes nos ponían a cantar el himno. Bueno, pues jugábamos contra otros colegios y con diez años nos apuntamos a los torneos que organizaba el Athletic en Navidad y en Semana Santa. Me eligieron para que al año siguiente empezase en alevines.

Le seleccionaron.

Sí, eso es. Entonces no había tantos chavales como ahora que tienen que descartar a un montón. Primero entré en la Escuela de Lezama, donde no competíamos, solo entrenábamos. Luego más adelante sí, si te quedabas competías a nivel de Bizkaia. Y después fui pasando por todas las categorías.

¿Recuerda a quienes empezaron con usted y llegaron arriba?

Al Bilbao Athletic llegó Joseba Agiriano, que era un fenómeno. Debutó con el Athletic, igual que Rementeria, en un partido de Liga a cuenta de una huelga. A cuenta de esto bajaron a nuestro vestuario los gallos del primer equipo, Goiko y otros, para informarnos que estaban en huelga y que les gustaría que también nosotros la hiciésemos. Pero al final fueron forzados a jugar todos los que estaban haciendo la mili. Txirri y yo no podíamos ir. Aquello fue una oportunidad para debutar, pero nada. Jugaron contra el Sevilla y perdieron 3-0.

Ha mencionado a Agiriano, de quien Nico Estéfano dice que es de lo mejor que él ha visto en Lezama y mira que Nico vio pasar jugadores.

Él también era de Deusto, vivíamos muy cerca e íbamos juntos a entrenar. En el segundo año de juveniles fuimos campeones de España de Copa con Nico, un título que el Athletic llevaba años sin lograr. Estaban también Patxi Ferreira, Lizarralde, Roberto Martínez,… La siguiente vez que se logró el título fue en la etapa de Guerrero. Joseba se lesionó en una rodilla y no pudo jugar la final. Era el máximo goleador del equipo, se hinchaba. Si te fijabas en uno era en él, era quien más proyección tenía, nadie dudaba de esto, pero las lesiones no le permitieron llegar. Los de aquel Juvenil hemos hecho un par de comidas, una cuando se cumplieron veinte años del título, en 2004, montamos una pachanga en Lezama y luego fuimos al Jantoki. La segunda se celebró en la Peña Juvenil. Joseba se pone de portero, de jugador no puede.

Nadie les quita que fueron campeones.

Lo mejor fue que como coincidió con los títulos del primer equipo nos dejaron ir con ellos en la gabarra. Estábamos alucinados. La final la jugamos con el Castilla, pero la semifinal contra el Madrid y para reforzarse bajaron a Martín Vázquez, que ya había debutado con el primer equipo. El gol que nos clasificó lo metió Ferreira.

Y llega al filial.

En el Bilbao Athletic estuve el primer año con Iribar y el segundo con Txetxu Rojo, pero en septiembre me subieron porque se lesionaron todos los zurdos y debuté seguido, contra el Mallorca en San Mamés. Todavía bajé alguna vez, pero me acabé quedando. Hicimos una buena primera vuelta, pero luego se fue complicando la cosa. Es verdad que hubo muchísimas lesiones y a Iribar le pilló una temporada difícil. El año se nos hizo muy largo. Yo estaba que no me lo creía porque en aquel vestuario estaban la mayoría de los campeones. Fue la bomba estar allí, estaba más que cortado. Creo que los chavales éramos Joseba Agirre, Pizo Gómez y yo.

Los zurdos que eran Urtubi y Argote, nada más y nada menos.

No se me ha olvidado el debut de Argote, lo vi en la grada. Fue contra el Atlético de Madrid, le cubría Marcelino, al que volvió loco con aquellos recortes que hacía. Estanis aparte de como jugador, merece ser destacado como una gran persona. Me acogió muy bien, igual que Luis de la Fuente.

Esa temporada jugó bastantes partidos, pero en la siguiente su suerte cambió.

Kendall tenía otras ideas. Es lo de siempre, a un entrenador le gustas y a otros no. Jugué muy poco y al año siguiente todavía menos. Se me hizo extraña la situación porque venía de haber jugado veinte partidos y Kendall decidió utilizar a otra gente. Subió a Urrutia y Garitano, Mendiguren creo que ya estaba de antes. Te sorprende, pero es el criterio del míster, confías en que cambie, pero no fue así. Entonces me fui cedido al Castellón, todavía me quedaba otro año de contrato.

Según las estadísticas, salir fue un acierto.

El Castellón era un recién ascendido a Primera. Estuve muy contento, lo jugué todo, los 38 partidos. Me recibieron muy bien, el entrenador era Luiche, un chico de allí. Era un equipo pequeñito, sin gente conocida, pero salvamos la temporada sin sobresaltos. Me volví a sentir jugador porque llevaba dos años en los que prácticamente solo había entrenado. Fui importante en el equipo y además lo vi claro desde el principio, querían que aportase domingo a domingo.

Y regresó a Bilbao.

Javier Clemente cogió el equipo otra vez. Al final de la temporada del Castellón se organizó un homenaje a Manolo Delgado en su pueblo y el Athletic jugó contra una selección de Primera. Estuve hablando con Txetxu Rojo, que no sabía si seguiría el año siguiente, y me dijo que en caso afirmativo contaba conmigo, pero le pusieron a Clemente, quien me advirtió de que en principio pensaba jugar con otros, aunque no puso pegas para que me quedase. En esto, Iñaki Sáez, que era el coordinador, me habló de una oferta del Burgos, otro recién ascendido, que Novoa me quería. Tenía 22 años y no quería estar otro año parado, ya sabía lo que era eso, además ya había tenido la experiencia de Castellón y coincidió que Joseba Agirre también iba para allí y fuimos para Burgos, a pasar frío.

Era consciente de que dejaba el Athletic para no volver.

Sí, era consciente de que mi etapa en el Athletic se había acabado. Te da pena, pero es lo que hay, tienes que seguir adelante.

Completó dos temporadas muy buenas.

Siempre es importante que el míster quiera que estés, como fue el caso. El primer año fue muy bueno, jugué todo, metí seis goles y el equipo quedó por mitad de la tabla. Teníamos un ambiente muy bueno, había muchos vascos. Nos solíamos juntar a menudo Joseba, Elduaien y yo con Balint, el rumano que hasta hace poco era seleccionador de Moldavia. Todavía mantengo contacto con él. Fueron dos años estupendos, me hicieron capitán. El año anterior los que negociaron las primas fueron los más veteranos, pero Martínez Laredo, el presidente, que vivía en Madrid y era siempre lo que él dijese, se mosqueó y cambió la comisión. Nos metió a Joseba, Elduaien y a mí.

Como antes en el Castellón, demostró que tenía nivel para jugar en Primera.

La verdad es que adquirí peso en el equipo. Después del primer año, me casé y me fui de viaje a Estados Unidos. A la vuelta me dicen que el Barcelona de Cruyff me quiere fichar, pero al parecer el presi pidió una burrada de dinero y ahí se quedó.

También se rumoreó que el Athletic podía repescarle, pero le fichó el Espanyol.

Algo se publicó, pero… En las dos temporadas con el Burgos quedamos por encima del Athletic en la clasificación. Me fui de Burgos antes de que se montase el follón, aún me quedaba otro año de contrato cuando el Espanyol pagó el traspaso, que se lo debió quedar todo Martínez Laredo porque luego no había dinero para pagar a nadie. Otra vez me reclamó Novoa, estaban haciendo un equipo bonito en el Espanyol, con gente de nombre: Francisco, Biurrun, Fonseca, Korneiev, Elgezabal,... Acabamos cuartos la primera vuelta, pero empezamos a fallar, jugamos el play-off por la permanencia con el Racing y perdimos, bajamos a Segunda. Cada uno iba a su bola, entre nosotros apenas había relación.

Bajan y suben al año siguiente.

El caso es que se montó un follón con la afición, a Novoa le echaron y vino Camacho. Al principio no jugaba, pero me puso en un partido de Copa y ya no me quitó. Solíamos jugar con tres medios: Kutsnezov, Francisco y yo. Ese año hicimos un récord de veintitantos partidos seguidos sin derrota, que lo batió el Valladolid la última vez que subió a Primera. Teníamos el ascenso a falta de cinco o seis jornadas.

Sin embargo, perdió el sitio.

Tuve una distensión de ligamento que no se me acababa de curar. Vine a Bilbao a hacer la recuperación con Miguel Gutiérrez, me puso bien, pero no volví a contar. Jugué muy poco, Camacho hizo bastantes fichajes para mantenerse en Primera y el equipo hasta tuvo opciones de entrar en UEFA. Acabé contrato y no me renovaron. Y tengo que decir que con Camacho no tuvo ningún problema, al contrario. Empecé a tener problemas en la rodilla derecha, me operaron dos veces de menisco. En la primera fue una entrada de Fernando Hierro, que sabe que te va a dar y te da. Me quedó tocado el tendón, en fin, mi intención era ya de volver a casa, no tenía muchas ganas de seguir.

Pero siguió.

Estando aquí me llamó a última hora el Salamanca, que volvía a Primera y me ofreció un año. No iba muy motivado, el equipo era lo que era y estuvimos siempre abajo. Casi al final destituyeron a Lillo, con el que las charlas eran alucinantes. Además organizaba comidas y creaba buen ambiente, pero el equipo no sacaba resultados y trajeron a D'Alessandro, que este sí que tiene tela. Vivía allí y era como el apagafuegos del Salamanca. Después de esto vine definitivamente para casa, la cría tenía ya cuatro años. Todavía me salió alguna cosa, algún equipo de Segunda por Andalucía, pero no quise.

Pero aún era joven, tenía 30 años.

Sí, joven sí era, pero llevaba ya dos años con problemas físicos. Estando en el Salamanca me vio el doctor Guillén y tenía desgaste de cartílago, lo que requería una operación seria. He podido hacer vida normal, sin problemas. Luego, jugando con los veteranos del Athletic, la rodilla se me inflamaba, acumulaba líquido, pero se reabsorbía. He jugado el torneo de fútbol indoor y lo único que he tenido han sido un par de roturas de gemelo.

Para quien no le viese jugar, ¿cómo se definiría?

Era más bien técnico, con buena zurda. Me gustaba organizar el juego, no era rápido ni fuerte, pero tenía visión. Con los años fui ganando otras cosas porque al principio defensivamente no tenía mucho criterio, pero te vas exigiendo más y adquieres mayor capacidad de trabajo en el campo, dejas de mirar solo hacia arriba.

¿Cuál es el balance de su etapa profesional?

He estado en todas las categorías del Athletic y he jugado en el primer equipo, pero donde más he destacado ha sido fuera del Athletic. Estando aquí llegué a ser internacional en categoría sub'21, pero donde de verdad tuve continuidad y buenos resultados fue en el Castellón, en el Burgos o en el Espanyol. Al final fueron alrededor de 200 partidos en Primera División y unos 30 goles después de nueve temporadas. Creo que está bien.