durante la semana ya te llamaba algún compañero para que no apretaras mucho en el partido", sonríe Sergio Corino. Él, quince años atrás, se vio por primera vez en la situación que afrontará hoy Ander Herrera. Es decir, que siendo jugador del Athletic, estaba cedido en otro equipo y tuvo que enfrentarse al conjunto rojiblanco. A Corino, le pasó primero en el Mérida y después en el Salamanca. "De alguna manera, te cortabas un poco a la hora de ir a por un balón dividido, de darle una patada a alguien que era tu compañero", admite el exdefensa con la perspectiva del tiempo. Pero el grito, la mentalidad del jugador rojiblanco cedido suena repetida: "Eres profesional y en ese momento en el que te enfrentas al Athletic defiendes la camiseta de tu actual equipo". Es lo que piensa Corino, es lo que destacan también Edu Alonso, Jon Uribarrena y Oskar Vales. Leones que en alguna ocasión rugieron al Athletic. Algunos, hasta le marcaron gol. Léase: Corino y Edu Alonso.

Jon Uribarrena > Logroñés

"Hasta el míster me vaciló con que jugábamos ante el Athletic"

Jon Uribarrena (Portugalete, 8 de enero de 1969) creció en Lezama y participó en cinco partidos de Liga y cuatro de Copa con el primer equipo en 1990: Pero aquello eran equilibrios en la cúspide, así que, en busca de un soporte firme sobre el que crecer, se fue a Logroño como cedido durante la campaña 1991-92. Luego regresó a Bilbao para irse inmediatamente después, en el curso 1992-93, de nuevo a su otra casa rojiblanca. El 23 de febrero de 1992 llegó el primer momento de mirar a la cara al Athletic. "Recuerdo que ganamos 1-2 y que destituyeron a Iñaki Sáez", fotografía. El portugalujo reconoce que esos encuentros ante el conjunto bilbaino son "especiales". "No es que estés más nervioso o más motivado sino que ves que es un partido distinto porque de repente te enfrentas a tu equipo", afirma Uribarrena, que huye del pensamiento de que en circunstancias así el jugador baje los brazos: "En ese momento defiendes esa camiseta y miras por lo tuyo. Es lógico. Y si tienes la ocasión de meter tres goles, no dudes que los vas a intentar meter. Es lo que pensará ahora mismo Ander Herrera. Los jugadores somos profesionales". El exdelantero reconoce que "desde fuera pueden pensarse cosas raras, pero el que piensa eso no conoce el fútbol". Eso sí, algún vacile sí que suele caer. "Hombre eso sí me pasó. Hasta el entrenador que dijo: Oye, que mañana jugamos contra el Athletic. Te lo dejan caer, pero son comentarios tontos", asegura.

Edu Alonso > Salamanca

"Metí gol, pero no me salió celebrarlo"

El dicho de cría cuervos y te sacarán los ojos se cumplió el 25 de noviembre de 1998 cuando el Athletic viajó a Salamanca y cayó derrotado por 2-1 con goles de Corino y Edu Alonso, dos jugadores con contrato rojiblanco. "Mira que Corino y yo no es que hiciéramos muchos goles en nuestra carrera ni mucho menos...", relata Edu Alonso (30 de mayo de 1974). El excentrocampista del Athletic jugó ocho encuentros de Liga y cinco de Copa en la campaña 1996-97 y se fue cedido al Salamanca, donde permaneció dos años. "El destino, la casualidad" quiso que Edu Alonso marcara a los suyos. "Siempre dices que prefieres hacer gol a cualquiera antes que al Athletic, pero es verdad que lo que quieres es hacerlo bien, y meter goles es importante porque queda en la memoria", reconoce el exrojiblanco. Perforó la meta de Imanol Etxeberria en el minuto 38 para establecer el 1-1. "No lo celebré, no por falta de ganas u obligación, sino porque también piensas en qué dirá la gente... Pero en ese momento no me salió nada. Además, enseguida se me echaron mis compañeros encima para celebrarlo, así que quedé bien", recuerda entre risas. Edu Alonso afirma que los enfrentamientos ante el Athletic "los esperabas todo el año" y que el rendimiento que dabas en esos duelos era del cien por cien porque "defiendes lo tuyo".

Corino > Mérida y Salamanca

"Después de marcar, junté las manos y pedí perdón"

"Durante el partido defiendes tus colores, pero en la semana mucha gente te recuerda que te enfrentas al Athletic, te dicen que estás de paso en este equipo...", describe Sergio Corino (Bilbao, 10 de noviembre de 1974). Sinceramente, el exdefensa, que se fue cedido al Salamanca la misma etapa que Edu Alonso (1997-99) tras un bagaje de 18 partidos en la primera plantilla bilbaina en el curso 1996-97, confiesa que las sensaciones al enfrentarte a tus compañeros eran extrañas. "De alguna manera, te cortabas un poco a la hora de ir a por un balón dividido, de darle una patada a alguien que era tu compañero. ¡Cómo ibas a lesionar a alguien de tu club! Aunque si hablas con ellos, te dirán que alguna patada sí les di", afirma Corino. El bilbaino repesca que en los días previos "algunos de los compañeros ya me llamaban para que no apretara mucho en el partido. Pero me acuerdo que una tarde saqué un par de balones de la misma línea de gol". Y por si las suspicacias aparecían, en otra contienda ante los rojiblancos marcó. Además, el tanto de la victoria: "Tengo una foto en casa que salgo juntando las manos y pidiendo perdón".

Pero antes de su periplo salmantino, Corino estuvo de préstamo en el Mérida (1995-96) donde también jugó contra los leones. Con esa experiencia, el exfutbolista no es partidario de las cláusulas que impiden a un jugador cedido competir contra el club al que pertenece: "Se va cedido para jugar partidos y con todas las consecuencias e impedirle jugar esos encuentros es de alguna manera cortarle las alas".

Oskar Vales > Celta

"Se va el sentimentalismo y queda el profesionalismo"

Oskar Vales (Bilbao, 13 de septiembre de 1974) se enfrentó hasta cuatro veces al Athletic cuando estuvo cedido en el Celta durante dos temporadas (1997-99). Antes, había militado ya tres campañas en la primera plantilla bilbaina. "Tiras de profesionalidad y defiendes al club que te está pagando", sentencia. "Pero afrontas esos duelos de manera especial. Más que el propio partido es bonita la semana anterior porque hay mucho cachondeo con los compañeros, los conocidos y familiares. Pero luego, los partidos son normales. Quitas el sentimentalismo y son noventa minutos de profesionalismo. En el campo te olvidas de todo, es como cuando tu club te ofrece una prima por ganar. Te das cuenta de esas cosas cuando el árbitro pita el final", concluye.