Era el 8 de noviembre de 2008. Anoeta acogía el partido entre la Real Sociedad y el Eibar correspondiente a la undécima jornada de la Liga Adelante. Con 0-0 en el marcador, resultado con el que finalizó el encuentro, se produjo una terrible jugada. Iñigo Díaz de Cerio y Zigor Goikuria sufrieron un tremendo encontronazo, que se saldó con la fractura de tibia y peroné del delantero donostiarra. Hoy, se cumple un año de aquella desdichada tarde.

El viernes DEIA juntó a ambos protagonistas en Lezama. El Athletic acababa de retornar de Madeira y hay que agradecer que Díaz de Cerio pospusiera unos minutos su regreso a casa. Los agradecimientos se extienden al guardameta del Eibar, que no puso ningún problema para acercarse a las instalaciones rojiblancas. Un sincero abrazo entre ambos delata que las heridas están totalmente restañadas. Cuesta echar la vista atrás, pero tanto Díaz de Cerio como Zigor rememoran la jugada. "Al Eibar ya le había marcado un gol de este modo. Fue una cesión del lateral izquierdo a su portero, pensé que llegaba al balón y Zigor salió de la portería a por la pelota", señala Díaz de Cerio. "La cesión fue de Iban Romero. Yo salí a despejar el balón, pero Iñigo llegó un poco antes. Di una patada y estaba convencido de que le había dado al balón, pero de la misma vi que la pelota estaba allí, que no se había desplazado. En ese momento temí lo peor. No había sido al balón, era la pierna de Iñigo lo que yo había golpeado", relata el meta armero.

El ahora jugador del Athletic asegura que en el aquel momento no sentía dolor. "Está claro que la jugada es aparatosa, pero la verdad es que en un primer momento no sentí dolor. De hecho, intenté levantarme para seguir jugando y fue entonces cuando me di cuenta de la avería que tenía. Los médicos me comentaron que estas lesiones pueden ser muy dolorosas o, por el contrario, en un primer momento no sientes dolor. A mí, por fortuna, no me dolió. De hecho, en la ambulancia en la que me trasladaron al hospital era yo quien iba calmando a todos. La cosa ya estaba hecha y no había vuelta atrás", señala.

Zigor se quedó en el campo con mal cuerpo por lo que acaba de suceder. "Imagínate. Había visto cómo tenía la pierna Iñigo y, aunque había sido una jugada totalmente fortuita, no me la podía quitar de la cabeza. En esos momentos lo único que quieres es que acabe cuanto antes el partido. No sé si hubiera sido mucho mejor que en ese mismo instante me hubieran cambiado", asegura un año después dándole todavía vueltas a la jugada.

El guardameta armero lo pasó realmente mal hasta que finalizó el partido. "Recuerdo los pitidos de la gente cada vez que tocaba el balón. La jugada había sido totalmente fortuita, pero hay que comprender que se trataba de uno de los mejores jugadores de la Real, de Iñigol, y era yo quien le había causado la lesión", señala el de Arrigorriaga.

Nada más finalizar el encuentro Zigor Goikuria se trasladó al vestuario de la Real Sociedad para interesarse por el estado de Díaz de Cerio. "No tardé ni un segundo en dirigirme a su vestuario. Me dijeron que ya le habían trasladado al hospital. Hablé con Zubikarai y me dijo que estuviera tranquilo, que no había sido culpa mía. Hay que decir que mis compañeros no pararon de animarme. En ellos es normal, pero los jugadores de la Real también tuvieron un comportamiento sensacional conmigo", dice Zigor.

Díaz de Cerio también tiene claro cómo lo tuvo que pasar el portero del Eibar: "El que sufre la lesión, mal;pero hay que ponerse también en la piel del otro. Sé que Zigor lo pasó francamente mal". El portero vizcaino recuerda que se le estropeó la fiesta postpartido. "Había quedado con los amigos de la cuadrilla. Fueron al partido y la idea era que después del encuentro nos fuéramos a cenar a la Parte Vieja. Ni cena, ni nada. No tenía el cuerpo para nada. Sólo quería montar en el autobús y volver para casa. No estaba la cosa como para irse de cena y de juerga", dice Zigor. "Si te sirve de consuelo, yo tampoco cené nada", le responde Díaz de Cerio en tono humorístico.

Dura recuperación Díaz de Cerio pasó por el quirófano un día después y comenzó un duro proceso de recuperación. "Tiempo después, se me formó un coágulo de sangre en la pierna y eso sí que fue realmente doloroso", recuerda el donostiarra.

Poco a poco había que ir recuperándose. Díaz de Cerio rememora la primera vez que salió a correr tras el percance. "Correr, lo que se dice correr, nada de nada. Era andar un poco. Fui con uno de los fisios de la Real. Además, lo hicimos a una hora en la que no había gente. No quería que la recuperación fuera acaparando portadas, una tras otra. Yo sabía que era cuestión de tiempo. Estás mentalizado para lo que te aguarda".

Mientras tanto, Zigor continuó defendiendo lo colores del Eibar en una temporada que acabó siendo nefasta para el conjunto armero. "Uno es profesional y tiene que seguir jugando. Alguna vez sí que piensas en aquella acción, pero no puedes estar pendiente de que pueda volver a suceder. Así no podría salir a los campos", señala.

Mientras se recuperaba de la lesión, Díaz de Cerio vio cómo su carrera daba un giro y llegó el fichaje por el Athletic. "Para mí lo importante era recuperarme perfectamente de la pierna. Cómo iba a estar pendiente de dónde iba a jugar, si no sabía si iba a poder jugar".

Ya en el Athletic, el donostiarra disputó varios partidos amistosos antes de enfrentarse al Barcelona en la final de la Supercopa. "En el amistoso ante el Sporting en Luarca hubo un par de jugadas en las que tuve que meter el pie y lo hice sin ningún problema. Estaba con ganas de jugar un partido oficial y la oportunidad llegó ante el Barcelona". Sin embargo, Díaz de Cerio salió lesionado del Camp Nou, una rotura muscular que le ha retrasado dos meses su puesta a punto. "Aquella lesión sí que me dolió. Estaba ahí, ya entrando en el equipo, y vuelta a parar. Lo otro lo asumes, ya que es una jugada de mala suerte, pero lo de Barcelona sí que me dolió", asegura.

Dos meses después, Díaz de Cerio tiene claro que ahora está mucho más fuerte que en agosto. "En estos dos meses he trabajado mucho y la verdad es que me encuentro más fuerte y preparado que antes de la lesión en Barcelona".

Zigor, por su parte, vio cómo el Eibar perdía la categoría. "Enganchamos una serie de derrotas que luego nos impidió reaccionar. Es triste ya que el juego que hacía el equipo no era como para descender. Además, el Eibar era el club más veterano en Segunda, pero está claro que cuando las cosas se tuercen...".