El presidente alemán llama a combatir a la ultraderecha

26.09.2020 | 16:07
El presidente de Alemania, Frank-Walter Steinmeier

El presidente alemán, Frank-Walter Steinmeier, llamó hoy a combatir de manera consecuente las redes ultraderechistas en el país al recordar el atentado neonazi perpetrado hace cuarenta años durante la Oktoberfest de Múnich con 13 muertos, entre ellos el autor del ataque, y 221 heridos.

"Los asesinatos terroristas de ultraderecha de los últimos cuarenta años no son obra de perturbados. Los autores estaban integrados en redes de odio y violencia o se dejaron instigar por ellas. Tenemos que identificar estas redes. Tenemos que combatirlas, con mayor decisión que hasta el momento", dijo en su discurso.

Agregó que "apartar la vista ya no está permitido, no después del atentado contra la Oktoberfest, no después del proceso de la NSU" -el trío terrorista "Clandestinidad Nacionalsocialista", responsable de los asesinatos de nueve inmigrantes y una policía entre 2000 y 2007-, "no después de los escritos de amenaza de la NSU 2.0", recibidos desde 2018 por figuras de la política y la vida pública.

Tampoco después del hallazgo de armas y listas de enemigos de denominados grupos preparacionistas con vínculos con reservistas del ejército y miembros de los organismos de seguridad y tampoco tras el reciente descubrimiento de un grupo de chat ultraderechista dentro de la policía de Renania del Norte-Westfalia, agregó.

Sobre este último asunto aseguró que los agentes de las fuerzas de seguridad, que cada día defienden justicia, democracia y libertad, son merecedores de confianza.

No obstante, en la policía no se pueden tolerar "enemigos de la libertad y la democracia", advirtió durante su discurso en el acto celebrado en el "Theresienwiese" (Prado de Teresa), recinto que tradicionalmente acoge la Oktoberfest, cancelada este año debido a la pandemia.

"Sabemos que existen redes ultraderechistas. La serie de atentados de la NSU arrojó luz sobre este ángulo muerto de la persecución penal", dijo, al referirse a la impunidad con la que actuó el trío terrorista al no investigarse una posible trama neonazi y atribuir los asesinatos a ajustes de cuentas entre extranjeros.

El recuerdo a las víctimas del atentado de hace cuarenta años debería servir también para reflexionar "sobre los errores, lagunas y puntos ciegos en el esclarecimiento de atentados de ultraderecha en el pasado", dijo.

EXTREMISMO ULTRADERECHISTA CON ARRAIGO SOCIAL


Lamentó el hecho de que el extremismo ultraderechista este "profundamente arraigado" en la sociedad alemana y subrayó que el recuerdo de los numerosos atentados perpetrados también después de 1980 y el elevado número de víctimas que dejaron deben ocupar "un lugar adecuado en la memoria colectiva" de Alemania.

La Oktoberfest de Múnich fue objeto el 26 de septiembre de 1980 del atentado ultraderechista más grave de la posguerra. En julio pasado, la Fiscalía alemana informó del cierre de la investigación del atentado por no concretarse los indicios sobre posibles cómplices que llevaron a la reapertura de la instrucción en diciembre de 2014, aunque matizó que "no se puede descartar la posibilidad de la participación de personas adicionales".

La investigación ya suspendida concluye que el 26 de septiembre de 1980, el autor del atentado, Gundolf Köhler hizo explotar hacia las 22.20 horas una bomba en la zona oeste de la entrada principal del recinto que albergaba la Oktobefest y que actuó por motivaciones ultraderechistas.

Así, Köhler mantenía vínculos con círculos de extrema derecha, poco antes del atentado se había preguntado cómo influir en las elecciones generales de octubre y había expresado, además, su deseo de un Estado basado en el modelo nacionalsocialista. Parece que desde el atentado de la Oktoberfest "ha transcurrido una eternidad", dijo Steinmeier en su discurso.

No obstante, agregó, el terror de ese horrible día está más presente que nunca después del asesinato en 2019 del político regional conservador Walter Lübcke a manos de un ultraderechista, el atentado antisemita de Halle con dos muertos en otoño pasado y el ataque ultraderechista de Hanau este febrero, con nueve personas con raíces migratorias muertas, además del autor del tiroteo y su madre.