Cabreo en un bar de Euskadi: pide un desayuno y le cobran esto
Un usuario de un local hostelero de Gasteiz se lleva la sorpresa al pagar la comanda
La zona de San Martín de Gasteiz ha ganado mucha vida y ambiente con la apertura de las oficinas municipales. La llegada de cientos de funcionarios y el trajín de ciudadanos a ese recinto para realizar gestiones han funcionado como tractor de otros negocios, como los de hostelería. De hecho, en esa zona del barrio se han consolidado una serie de negocios y han abierto otros para dar servicios a esa realidad y a otras paralelas, como la existencia de un centro de salud, que también funciona como foco de atracción de vecinos, aunque por otras causas.
Sorpresa
En cualquier caso, lo cierto es que la animada concurrencia a veces se lleva sorpresas desagradables en alguno de estos locales de hostelería que, habitualmente, destacan por ejercer su negocio a satisfacción para sus respectivas parroquias.
Resquicio
Sin embargo, siempre puede haber un resquicio para esos servicios que no agradan a los clientes. Algo así ocurrió hace unos días en un conocido bar de la zona, que se encuentra en el entorno del ambulatorio y la sede municipal.
Según describió a Diario de Noticias de Álava un cliente del bar en cuestión, pidió un desayuno tras realizar unas gestiones. Disfrutó de la comanda y pagó religiosamente cuando el camarero le pasó la cuenta.
¿Qué ocurrió?
Sus dos desayunos costaron 8,40 euros. Ni el café, ni el pintxo ni la bollería justificaban semejante dispendio. ¿Pero qué ocurrió?
Ya en casa, este ciudadano se dio cuenta de algo sorprendente. Junto a sus dos consumiciones, el establecimiento en cuestión le cobró un suplemento de un euro por tostar las rebanadas de pan. Su cabreo ya no tuvo solución.
Temas
Más en Sociedad
-
Alertan de la presencia de sésamo no declarado en dos lotes de aperitivo de tofu procedente de china
-
Concluye, diez horas después, la primera inspección en el antiguo chalé del encausado por la muerte de Esther López
-
Villamanín encara el reparto del Gordo entre denuncias y sospechas de fraude
-
Más de la mitad del colectivo LGTBI+ sufre odio, con el trabajo como nuevo foco de riesgo