Bilbao estrena puerta de entrada por Basurto

Los nuevos accesos por Basurto están ya plenamente operativos tras unas obras que se han prolongado año y medio

12.07.2020 | 00:11

Solo falta que entre en servicio el ascensor público. Los nuevos accesos viarios por Basurto, la puerta de entrada a la ciudad desde Zorrotza, están ya plenamente operativos tras unas obras que se han prolongado año y medio. Con esta intervención el Ayuntamiento ha saldado con el barrio una deuda de provisionalidad de más 14 años tras el soterramiento de las vías y la creación de la estación de Feve por parte de la sociedad Bilbao Ría 2000.

Los complicados flujos de tráfico superpuestos con un vetusto paso elevado y las amplías zonas desperdiciadas han dado paso a un fluidez circulatoria basada en dos rotondas, las cuales acotan los nuevos 400 metros de carretera con dos carriles en cada sentido ubicados entre Gurtubay y el cruce con la bajada de Olabeaga.

Cuatro carriles para el tráfico, dos nuevas paradas de autobús en cada sentido y amplias aceras con jardines conforman el eje central del nuevo acceso flanqueado por el Hospital de Basurto y la estación de tren. Pablo Viñas


Los vecinos de Basurto y la ingente cantidad diaria de usuarios del Hospital han ganado muchos cientos de metros cuadrados de superficie de tránsito y estancia con dos nuevas paradas de autobús más amplias y tres accesos peatonales en forma de ascensor, escaleras y rampas que salvan en distintos puntos la altura presente entre la avenida de Montevideo y la carretera que va de Basurto a Kastrexana. Además, los habitantes de las zonas de Santa Ana y Santiago disfrutan de un nuevo itinerario peatonal directo que ocupa el antiguo trazado ferroviario en superficie.

Parterres verdes, bancos de diferentes diseños, anchas aceras y hasta un mirador que se asoma por encima de la estación ferroviaria de Feve permiten minimizar los efectos del tráfico de cerca de 10.000 vehículos que cada día transitan por esta puerta de la ciudad. Solo queda el acto oficial de apertura, el cual se ha demorado por imperativo legal, hasta después de las próximas elecciones.