Decreto de Habitabilidad del Gobierno vasco

Los pisos en Euskadi tendrán al menos 35 metros cuadrados y terraza

Cada habitación deberá tener al menos 10 metros cuadrados

19.06.2020 | 11:58
Un hombre observa una inmobiliaria en una imagen de archivo.

Las nuevas viviendas que se construyan en Euskadi deberán tener una superficie mínima de 35 metros cuadrados, con habitaciones de al menos 10 metros y con terraza, además de poder adaptarse a las personas de movilidad reducida, según recoge el proyecto que el Gobierno vasco prevé aprobar antes de final de año.

El consejero de Medio Ambiente, Planificación Territorial y Vivienda, Iñaki Arriola, ha presentado las líneas estratégicas del Decreto de Habitabilidad que el Gobierno Vasco está ultimando y cuyo objetivo es mejorar los estándares de la vivienda, al tiempo que, una vez garantizados unos requisitos mínimos, "promover la máxima libertad en el diseño y construcción de los inmuebles, favoreciendo la innovación en la edificación".

La norma define las condiciones mínimas de las viviendas a construir y de las que se vayan a rehabilitar, y ha incluido "unas experiencias aprendidas durante el confinamiento, cuando nuestra casa ha sido nuestro refugio y también nuestro lugar de trabajo, de estudio y de ocio", ha dicho.

En estos últimos meses se ha evidenciado la importancia de los espacios exteriores como terrazas y balcones y también la importancia de unas ciertas dimensiones en los dormitorios para, por ejemplo, poder teletrabajar o realizar actividades de ocio, y por ello el decreto ha determinado que todos los pisos deberán disponer de una terraza de un mínimo de 4 metros cuadrados, con metro y medio de fondo, y con habitaciones de al menos 10 metros cuadrados.

El decreto exige que la superficie mínima de las nuevas viviendas sea de 35 metros cuadrados útiles, "que son los que se consideran suficientes para acoger una cocina de 7 metros, un espacio de estar de 14 metros, una habitación de 10 metros y un aseo de 3,5 metros cuadrados", ha descrito Arriola, quién ha insistido en que con esos mínimos se propone unos pisos más grandes que los actuales.

El decreto plantea que todas las viviendas puedan ser adaptadas a las necesidades de las personas a lo largo de la vida y así se puedan reformar para hacerlas accesibles a quienes tengan problemas de movilidad o dependencia, debido al envejecimiento.

Será obligatorio garantizar el libre acceso a todos los espacios del edificio, se marcan unas dimensiones mínimas en cada estancia, que permitan su uso por personas con movilidad reducida sobrevenida o bien su adaptación con unos pequeños ajustes y reservará pisos en cada nueva promoción a personas con movilidad reducida.

También se incorpora la perspectiva de género al diseño y se evitan recovecos y ángulos ciegos que creen inseguridad y se integra al máximo el espacio estar-comedor-cocina, con el fin de que las tareas del hogar sean visibles y puedan ser compartidas por el conjunto de la unidad familiar.

Arriola ha destacado que los espacios exteriores, como terrazas y balcones, "ya no se contabilizarán en la edificabilidad" y por tanto, se podrían instalar en aquellos edificios que carezcan de ellos, si la comunidad de vecinos así lo acuerda y el ayuntamiento correspondiente lo autoriza amparándose en el decreto.

Los consistorios tendrán un plazo de dos años para adaptar sus ordenanzas municipales al nuevo decreto.

Respecto a las viviendas ya construidas, el decreto recoge que en el caso de reforma o rehabilitación deberán tener en cuenta unas nuevas exigencias muy parecidas a las indicadas para los pisos nuevos, para llegar a estándares de diseño similares. Pero, si no fuera posible por la morfología del edificio, el propietario podrá solicitar al ayuntamiento un procedimiento de exención de esos requisitos.