18.000 personas pasan la cuarentena por coronavirus en caravanas

Se calcula que están distribuidas en hasta 9.000 vehículos, según la Federación Estatal de Campings

26.04.2020 | 00:21
Alrededor de 18.000 personas pasan la cuarentena en caravanas

Lavar la ropa en una fuente y colgarla en unas ramas de árbol, limpiarse con agua fría, hacer jabón artesanal, olvidarse de hacer algo de deporte... Esta es la realidad de muchas personas que en tiempos de pandemia de coronavirus están realizando el aislamiento en sus caravanas, a kilómetros de sus residencias fijas, aquellos que la tengan. Según la Federación Española de Campings, alrededor de 18.000 personas están pasando el aislamiento en sus caravanas en diferentes puntos del Estado y, según calculan, podrían llegar a estar distribuidas en hasta 9.000 vehículos.

Entre esas personas se encuentran Nekane, Marvin, Pedro y Fede y su pareja Ginebra. Están instalados en un parking de caravanas en Sopela y cada uno ha llegado desde diferentes puntos. A algunos de ellos les pilló por sorpresa el aislamiento, sin embargo, otros quisieron ser precavidos y esperar "unos días" antes de volver a reanudar la marcha. La presidenta de la Federación Estatal de Campings, Ana Beriain, indica que son conscientes que este verano será "difícil" ya que "no va a ser como los anteriores". Sin embargo, asegura que están trabajando para poder ofrecer a todos unas vacaciones seguras y tranquilas. "Los campings somos ocio, tiempo libre, aire puro, espacio, naturaleza€ queremos que todos nuestros clientes tengan un verano inolvidable y que puedan disfrutar de todo lo que ahora se nos está privando y tanto añoramos", indica. Precisamente, los campings superaron los 40 millones de pernoctaciones en 2019 afianzándose como un sector fundamental del turismo en el Estado.

En este sentido, desde la Federación señalan que se encuentran elaborando un protocolo sanitario de actuación y prevención para que los campings puedan desarrollar estas pautas antes de la reapertura. ¿El objetivo? "Que se puedan garantizar unas condiciones seguras y saludables para los clientes y los trabajadores".

Tal y como explican, el protocolo se está desarrollando teniendo en cuenta las diferentes singularidades de cada instalación, alojamiento o área del camping. "Nuestros establecimientos, al estar al aire libre, están perfectamente preparados para llevar a cabo estas medidas sanitarias", afirman. Es por ello que insisten que los campings deberían poder decidir, "en función de la flexibilidad de las decisiones del Gobierno y una vez finalice el cierre por decreto", la fecha de su reapertura para evitar que la viabilidad de la empresa peligre y que el futuro de sus trabajadores esté asegurado. "La intención de todos los establecimientos es abrir sus puertas al público pero esa decisión debería quedar supeditada de manera individual, al número de meses de apertura, a sus previsiones de ocupación y a sus necesidades de personal", prosiguen desde la Federación a través de un comunicado.

Contacto con campings europeos 

En la misma línea, desde la Federación se está en contacto con las distintas federaciones de campings europeas con el objetivo de conocer e intercambiar experiencias durante este proceso de reapertura, con el fin de llevarlo "de la manera más coherente y productiva".

Roberto es cantautor y un amante del surf. Foto: Pablo Viñas

Roberto, cantautor: "Esta situación te hace más humano y te ayuda a pensar más"


Dicen que la música siempre es un buen refugio. Y Roberto lo sabe de primera mano, a pesar de que las consecuencias del covid-19 han puesto patas arriba su vida y sus planes de futuro.

Este cantautor invirtió "todos los ahorros" en un proyecto que no puede llevar a cabo. "Iba a sacar algunas canciones que ya no puedo grabar, he perdido dinero y la oportunidad de trabajar con el productor", lamenta. Este bilbaino vive a día de hoy en su caravana ubicada en un parking de Sopela, sin embargo está planteándose volver a Gran Canaria, donde vivió durante 12 años. "Tenía el planteamiento de volverme allí a vivir, pero ahora con toda esta situación no se qué haré", afirma.

Pasa el día entretenido gracias a los vecinos de caravana. "Estamos todos aquí esperando para que nos den vía libre para ir a los destinos que deseamos, porque al final no nos dejan salir prácticamente de las caravanas", dice. Aún así, se reconforta sintiéndose afortunado por poder cubrir todas sus necesidades.


Nuevas canciones

Cree que a raíz del covid-19 se están creando "muy buenas canciones" y que, además, pueden servir de terapia o salvavidas para muchas personas. "Habrá gente que se aproveche de esta situación, como siempre pasa, pero hay otras personas que están creando las canciones porque de verdad les nace, eso ya quedará en las conciencias de cada uno", dice. En la misma línea, asegura que sigue llevando a cabo casi la misma rutina que llevaba antes de que se decretara el aislamiento. "Hago lo mismo pero sin surfear, sin hacer deporte y tener vida social", dice anhelando esos momentos. Aprovechará esta situación para componer alguna canción, como ha hecho en otras etapas de su vida. "Yo no dejo de pensar en cómo estaba el mundo antes de todo esto, siempre he hecho canciones dando rienda suelta a la imaginación".

Para este cantautor bilbaino lo que se está viviendo "es una nueva experiencia" pero "como muchas otras que he vivido". Y añade: "Hay momentos buenos, en los que puedes tener compañía, dinero... pero también hay momentos malos en los que no tienes nada. Esta situación sí que ayuda, en cierta manera. Creo que te puede hacer más humano y te hace pensar más en el día a día, algo que antes quizá no podías.
Federico y Ginebra, en las escaleras de su autocaravana. Foto: Pablo Viñas


Federico y Ginebra, agricultores: "La vida no nos ha cambiado mucho; vivimos casi como antes"


Federico y Ginebra afirman que su vida no ha cambiado mucho. "Ahora mismo vivimos casi como antes, lo único que cambia es que no nos podemos mover", explican. Se dedican a la agricultura y suelen estar seis meses en Francia y el resto del año en el Estado. De hecho, antes de que comenzara el estado de alarma tenían previsto salir de viaje hacia el sur y volver por la parte este de la península. "Decidimos esperar unos días hasta que se tomara alguna decisión, así que nos ha tocado estar aquí", explican.

Se encuentran en el parking de caravanas de Sopela y desde las escaleras de su vehículo aseguran que llevan "bastante bien" el aislamiento. "Lo que echamos de menos es estar con los amigos y la familia. Es lo único que ha cambiado con esta situación, porque este es nuestro estilo de vida", indican.

En la misma línea, creen que "existen mayores problemas que el hecho de tener que estar en una casa de ochenta metros cuadrados", a pesar de ello, ellos se sienten privilegiados por estar donde están. "En nuestro día a día seguro que estamos mejor que otra gente encerrada, porque no todas las casas tienen vistas a la calle. Nosotros aquí tenemos unas vistas muy buenas", dicen.


En las escaleras


Solamente pueden sentarse en las escaleras de su autocaravana, pero se entretienen tocando la guitarra, pintando o tallando madera. "También socializamos un poco con los vecinos que tenemos en estos momentos. No nos conocíamos de nada porque al final todos hemos llegado de un lugar diferente y con diferentes filosofías de vida".

En la misma línea, ambos esperan que la sociedad evolucione. "Si antes ya estaba mal, como vaya a peor será horrible", sostienen. Mantienen la esperanza de que no se de el caso pero creen que "el hecho de estar tanto tiempo encerrados puede llevar a tener una respuesta más individualizada. Si se prolonga más tiempo y nos quitan todos los actos sociales, puede que el individuo se encierre en sí mismo y no se preocupe de relacionarse con los demás".

En este sentido, se refieren, por ejemplo, a los aplausos de las 20.00 horas. "La gente aplaude pero luego les deja notas a los sanitarios o cajeras de los supermercado del edificio para que se marchen. El hecho de empezar a pensar en uno mismo está haciendo que la hipocresía aumente".

Marvin ha improvisado un hogar en el parking de Sopela. Foto: Pablo Viñas


Marvin, cantante y diseñador: "Vine a dar un concierto y cuando me desperté no me podía volver"


"Vine a dar un concierto y cuando me desperté al día siguiente ya no me podía volver a casa". Esta es la historia de Marvin, un "creador de música y ropa" que en un abrir y cerrar de ojos su vida cambió por completo. "Vivo en Cantabria e intenté volver pero no me dejaron", lamenta. Echa en falta a su mujer y a su hijo de 19 meses y asegura que ni los teléfonos "pueden curar el vacío" que siente.

La vida se le ha puesto patas arriba porque su hogar lo es todo. " Yo siempre trabajo en casa a excepción de cuando salgo a dar conciertos o a enseñar a hacer surf", dice. Además, "en el jardín de casa también hago plantas medicinales y ahora no puedo hacer ni eso", lamenta. Sin embargo, ha tenido que improvisar y ha convertido los árboles que tiene alrededor en un tendedero. "Tengo suerte que estoy aquí, en medio de la naturaleza y me las voy apañando", relata. De hecho, una de las cosas que ha cambiado en su vida es que ahora va al supermercado. "En casa cultivo mis verduras y no nos hace falta ir. Ahora que estoy aquí no me queda otra que ir a por comida, pero por lo menos puedo", dice siendo consciente de que "hay personas que no tendrán ni para comer".

La mente, positiva


En la misma línea, agradece que un amigo suyo le haya dejado l a furgoneta para poder improvisar un hogar. "Me tuve que quedar aquí y he puesto este colchón improvisando, de alguna manera, para poder sobrevivir el tiempo que nos tengamos que quedar aquí". A pesar de que intenta tener una mente positiva, a veces no puede evitar pensar en "todos los desastres" que está generando la pandemia. "Vivo de todo esto, de los festivales, de plantar mis verduras en casa, de las plantas medicinales... no se cómo será el futuro", dice con cierta incertidumbre.

Sin embargo, asegura que "es importante que el ser humano tome una gran conciencia de todo lo que está pasando". Cree que "son etapas para que nos hagamos más fuertes y que nos demos cuenta de la importancia que tiene el trabajar como un equipo". Sin embargo, no considera esta pandemia como "un problema", sino como "una etapa". "Me estoy refugiando en la música porque es mi salvavidas y tengo la necesidad de estar creando continuamente", concluye. 

Nekane frente a su hogar, su furgoneta, en Sopela. Foto: Pablo Viñas.


Nekane, terapeuta bilbaina: "Estoy encantada con el aislamiento, es un gran regalo"


"Estoy encantada con esta situación, con el aislamiento, a mi parecer es un regalo". Así de sincera y real se muestra Nekane, una terapeuta bilbaina que trabaja dando talleres por diferentes zonas del Estado. Su forma de vivir no ha variado mucho desde que se decretó el aislamiento. "Ahora trabajo desde la furgoneta", explica.

Tendría que haber acudido a Barcelona y Murcia para dar sus talleres, aún así está "encantada y feliz" de transmitirlos vía on line. "Lo llevo excelente", indica. Y añade: "Estoy encantada de que no haya nadie por la tranquilidad que se respira. No tengo que estar pendiente de salir. Me centro más en mi y en mi trabajo, y eso es un auténtico regalo".

Está de cuarentena en un parking de caravanas de Sopela. "Estamos un grupito de personas y cuando nos despertamos nos saludamos, nos preguntamos qué tal...", relata. Y añade: "Sirve también para conocer a nueva gente, a los vecinos, por ejemplo". En la misma línea, tal y como dice, esta pandemia tiene muchas cosas positivas.


Cambiar el ritmo


"La gente puede ver la importancia que tiene el vivir. Todos los días vamos locos al trabajo, corriendo, pero, ¿cuándo tenemos tiempo para estar con nuestra familia, para estar en casa o preparar tranquilamente la comida? Todo esto consiste en cambiar el ritmo frenético que llevábamos y parar a pensar", reflexiona. Y añade: "Si se ve el lado positivo empezará otro camino".

Para ella la realidad no ha variado mucho. "Es la que vivo yo siempre. Doy un paseo con los perros, trabajo, como en la furgo, y vuelvo a trabajar", explica. Admite que no tiene agua caliente pero para ella no es problema. "Salgo a limpiar la ropa a una fuente cercana, como hacían antaño, y está genial; es muy gratificante. Creo que la gente que se queja de que está encerrada en casa tiene que valorar que la tiene, al igual que el agua caliente, la comida, internet y la compañía". Al mismo tiempo, opina que las relaciones que se están creando "son más de verdad, más humanas y de corazón, sin maquillaje".

Nekane espera que la sociedad cambie pero asegura que no cree que lo haga. "Habrá gente que cuando dejen hacer cualquier cosa salga a la calle en masas", opina, al mismo tiempo que cree que "hay que espabilar, despertar desde el corazón y caminar de otra manera".