BUENOS AIRES. El obispo emérito de la diócesis argentina de Puerto Iguazú, el jesuita catalán Joaquín Piña, falleció el pasado día 8, a los 83 años, tras una afección arterial.
El prelado murió de un paro cardíaco en el hospital Austral, de la localidad bonaerense de Pilar, donde había sido ingresado por un cuadro de obstrucción arterial en los pies.
Joaquín Piña Batllevell nació en la localidad barcelonesa de Sabadell el 25 de mayo de 1930 y se licenció en Filosofía por la Universidad de San Cugat, de Barcelona.
Años más tarde obtuvo una licenciatura en Teología en la Facultad del Colegio Máximo de San José, de la bonaerense San Miguel.
Fue ordenado sacerdote en la Compañía de Jesús el 10 de diciembre de 1961 en Asunción, Paraguay, y designado por Juan Pablo II como obispo de Puerto Iguazú, en la provincia argentina de Misiones en 1986.
Durante su gestión pastoral fue crítico de las políticas del menemismo y de los gobernadores justicialistas Ramón Puerta y Carlos Rovira.
En 2006, aceptado su retiro del cargo episcopal, lideró la coalición cívica denominada Frente Unidos por la Dignidad (FUD), que en las elecciones constituyentes, derrotó por más de trece puntos al partido gobernante.