Presidente de Cantabria

Miguel Ángel Revilla: "Sánchez tardó en darse cuenta de que era mejor dejar algunas cosas en manos de las comunidades"

Revilla se ha convertido en el mejor aliado de Urkullu para tratar de arrancar a Sánchez el permiso a la movilidad entre comunidades vecinas, como Euskadi y Cantabria, en fase 3

06.06.2020 | 00:17
El presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, se ha convertido en el mejor aliado de Urkullu para tratar de arrancar a Sánchez el permiso a la movilidad entre comunidades vecinas

Revilla reclama cuanto antes que se abra el tránsito entre las comunidades para que la economía fluya y el turismo, sobre todo con Euskadi, coja impulso. El domingo se sumará a la petición del lehendakari en la reunión de la conferencia de presidentes, aunque el viernes el ministro Illa volvió a decir que no habrá movilidad hasta que acabe la fase 3.

¿Sabe ya si la próxima semana se podrá viajar de Euskadi a Cantabria y de Cantabria a Euskadi?

—No lo sé porque no he hablado con Pedro (Sánchez) y solo conozco lo que se dijo el pasado domingo en la videoconferencia. Yo y otros entendimos que los que alcanzaran la fase 3 podrían dulcificar la desescalada. En la misma línea, el ministro de Fomento dijo al día siguiente que iban plantear el desbloqueo de la libertad de movilidad entre las comunidades en fase 3 que estuvieran de acuerdo.

Pero el ministro de Sanidad lo negó al día siguiente. ¿A quién hay que obedecer?

—Es el ministro de Sanidad el que manda, la autoridad competente.

Entonces, van a tener que esperar al fin del estado de alarma.

—Vamos a esperar a este domingo a ver en qué queda este tema. Yo voy a apoyar al lehendakari, que es quien pidió que se permita la movilidad entre los territorios vecinos en fase 3. Si no es a partir del 8 de junio, al menos que se adelante una semana el fin del estado de alarma y se abran los pasos a partir del día 15.

¿Por qué le urge tanto?

—Tenemos que abrir la economía, recuperar el verano para que cuanto antes podamos recuperar la actividad de los hoteles, bares y el turismo en general. Especialmente en el caso de Euskadi y Cantabria. Es vital para nosotros recuperar el pulso porque tenemos una relación muy estrecha y el domingo yo me voy a sumar a la reclamación del lehendakari de permitir el tránsito entre comunidades. No soy optimista con que el día 8 nos autoricen a abrir la muga, pero hagamos fuerza para acortar el plazo.

En cuanto tengan luz verde, por usted y el lehendakari no va a ser.

—Estamos totalmente de acuerdo, tenemos muy buena sintonía.

¿Debería haberse permitido antes la movilidad entre comunidades vecinas?

—No lo sé, desde luego ahora tengo certezas. Los epidemiólogos nos dicen que la situación sanitaria está bastante controlada, que los contagios son reducidos y que el control y rastreo de esos casos es más factible. Hay que convivir con el virus, como con la gripe. No podemos parar la economía porque entonces va a ser peor. Un parón económico puede llevarse por delante una generación de jóvenes.

¿Teme aglomeraciones en las playas y otros lugares de Cantabria cuando se permita la movilidad?

—No es lo mismo irse a Benidorm, donde a la playa van millones de personas, que venir a Cantabria. Aquí en bajamar tenemos 4.816.000 m2 de arenal y en pleamar 2.100.000. Además, tenemos diversidad de lugares, no solo las playas. Tenemos los Picos de Europa, los valles pasiegos€ Cantabria es una región muy dispersa donde no hay grandes aglomeraciones. Guardando las precauciones no hay por qué temer nada, aunque siempre habrá algún riesgo, pero mayor es el riesgo para la economía.

¿Qué le pareció la decisión de Sánchez de dejar hibernando las grandes empresas?

—Estuve de acuerdo con el lehendakari cuando se opuso al cierre de todas las industrias salvo las esenciales. Pusimos el grito en el cielo porque cerraron nada menos que la siderurgia. Euskadi y Cantabria tienen un componente industrial muy grande. Le planteamos al presidente Sánchez que no podíamos cerrar un alto horno que volver a abrirlo cuesta un mes. Afortunadamente rectificó a las 24 horas. Y no por abrir esas empresas hubo más contagios. No los hubo. Las empresas se encargaron de que los empleados trabajaran con seguridad.

¿Está perdida la temporada de playa y turismo en Cantabria?

—No, estoy seguro de que el día 15 voy a ver Laredo, Castro, Isla, Noja€ llenos de vascos. El turismo entre Euskadi y Cantabria no es de hoteles, sino de segundas residencias. Pero insisto en que no es lo mismo abrir los pasos entre comunidades el día 21 o el día 15 o el día 8, porque hay que acondicionar los espacios y los servicios.

¿Teme que puedan contagiar a los locales?

—Si cada uno cumple con las medidas de prevención e higiene y no quiere perjudicarse ni perjudicar a los demás, hay espacio suficiente en la playa para estar a dos metros del otro. Y si uno ve que la playa está muy llena, se va a los valles Pasiegos o a Cabárceno o a los Picos de Europa. El que no quiere contagiarse, no se contagia. ¿Por qué alguien que va a venir de Bilbao o San Sebastián a Castro o Noja va a tener más riesgo que los visitantes de los 450 aviones diarios que van a llegar a Mallorca o Canarias desde Alemania o Gran Bretaña?

¿Hubo muchos vascos que se saltaron el confinamiento los primeros días del estado de alarma para refugiarse en sus segundas residencias en Cantabria?

—Sí, y humanamente lo entiendo. No solo vascos, también de otras regiones. Eso lo sabemos bien por el consumo de agua en los domicilios de Laredo, Castro, Somo€, aunque no ha sido un porcentaje muy elevado.

Pero no es buen ejemplo. ¿Y qué hicieron?

—No hemos ido contra nadie ni les hemos dicho que se vuelvan a casa. Les dije a los alcaldes que llamaran a esas personas para recordar que no salieran de casa y, cuando salieran para hacer las compras, lo hicieran con mascarilla y distancia social. En general se han portado bien y han cumplido el confinamiento.

¿Han servido para algo estas videoconferencias entre Sánchez y los presidentes autonómicos?

—Al menos han servido para que se nos escuche y para que el presidente Sánchez diera traslado al ministro de Sanidad de algunos de nuestros planteamientos. Hay que destacar que, al contrario de la crispación y la agresividad reinante en el Congreso de los Diputados, en estos encuentros ha reinado la conversación y el bueno tono.

Usted llegó a protestar por la "recentralización" de Sánchez.

—En la primera reunión con los presidentes autonómicos, nos dijo que centralizaban todas las compras de material sanitario; la peor decisión que se tomó fue centralizar el abastecimiento del material. La sanidad española no existe como tal porque está transferida a las autonomías. Menos mal que a los dos días rectificaron al comprobar el caos. Lo mismo ha sucedido con otros temas como la pesca o la salida a la calle de los niños con sus padres. Desde aquí conocemos mejor el terreno y podemos tomar medidas más ajustadas.

¿Tardó mucho Sánchez en entender las bondades de la cogobernanza con las comunidades autónomas?

—Le costó verlo. Tardó en darse cuenta de que había cosas que tenía que haber dejado a las comunidades. Siempre he apelado a un mando único, sobre todo en lo relativo a la movilidad por toda España, pero al margen de algunas particularidades, tenía que haber dejado hacer a los que conocemos mejor el territorio, como en la hibernación de empresas.

¿Ha tenido el Gobierno vasco trato de favor?

—No lo creo, pero tengo que agradecer al lehendakari su posición firme contra el cierre de la siderurgia. Lo hizo con fuerza y de manera razonada. No creo que sea cuestión de trato de favor, sino que es la fuerza que le da al PNV tener 6 escaños en Madrid, mientras que el PRC solo tiene uno.

¿La crisis por el coronavirus va a afectar a los proyectos de conexión ferroviaria Santander-Bilbao?

—En Madrid dicen que no. Sería un error enfriar el gasto en infraestructuras y obra pública. La próxima reunión que tengamos el lehendakari y yo será para hacer más fuerza en esta conexión ferroviaria.

"Si no este lunes, al menos que se adelante una semana el fin del estado de alarma y se abran los pasos entre comunidades el 15 de junio"

"¿Por qué alguien que vaya a venir de Bilbao a Castro va a tener más riesgo que los 450 aviones de Alemania a Baleares y Canarias?